Hoy colapsa la ciudad y mañana, también

Transitar por la ciudad de Guatemala es una pesadilla. (Foto: Archivo Nuestro Diario)

Transitar por la ciudad de Guatemala es una pesadilla. (Foto: Archivo Nuestro Diario)

Un tráiler volcó en la madrugada del martes en la cuesta de Villa Lobos. El resultado fue el caos absoluto. A los vecinos del sector, acostumbrados a despertar antes del alba porque el tráfico del área es de pánico todos los días, les tomó tres horas y media (más) llegar a sus trabajos. Dalia Santos, vocera de la Policía Municipal de Tránsito de Villa Nueva, calculó que la velocidad promedio de los vehículos, en plena hora pico, no superó los 10 kilómetros por hora. Una tortuga llegaba más rápido. A cualquier sitio.  

Apenas unos días antes, el epicentro del desbarajuste era Boca del Monte donde un socavamiento digno del Gran Cañón obligó a regular el paso de los 90 mil vehículos que todos los días utilizan esa vía. Más temprano que tarde, el tránsito se restringirá aun más para poner en marcha las medidas necesarias para rellenar el enorme agujero de 50 metros de ancho, 80 de profundidad y 30 de altura que, de un día para otro, apareció en el lugar. En propiedad privada.

Desplazarse por carretera a El Salvador es una pesadilla habitual. Un accidente, por pequeño que sea, hace que quienes viven en la zona 16 deban replantearse la jornada completa. Nadie pasa y punto. ¿Un concierto masivo? Ni piense en subir. O bajar. Quédese a dormir en la casa de un pariente o vecino, a menos de que le encante estar horas de horas familiarizándose hasta con el último detalle de su automotor.

Mientras tanto, los trabajos de mitigación en el Puente Belice, que desde hace años son urgentes, duermen el sueño de los justos. Que si las bases se hicieron mal. Que si es imposible trasladar a los vecinos que viven debajo. Que si se cotizó un tipo de reparación pero se necesita otra. Así pasan los días y no se ve claro cuándo, cómo y quién se hará cargo de prestarle atención a una de las vías más concurridas de la región metropolitana. Ello, a pesar de las advertencias lanzadas por la Coordinadora Nacional de Reducción de Desastres y por ingenieros estructurales independientes.

Llueve en la región metropolitana y las correntadas cobran vidas. Choca un camión con otro y los pasajeros sacan las frazadas que ya tienen dispuestas dentro del carro. ¿Vías alternas? No me hagan reír. ¿Transporte público eficiente y seguro que evite que más de un millón 40 mil automóviles vayan de un punto a otro todos los días? Una quimera.

¿Años de decir y repetir que estos problemas requieren de una solución integral, que involucre al gobierno central y a todas las comunas del departamento de Guatemala, y que aislados no salimos del embrollo? Más de los que cualquiera puede recordar. ¿Voluntad política real? La pregunta sin respuesta. 

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25 de agosto de 2017, 05:08

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