Ideología, pasiones e intervención

El líder de la oposición venezolana, Leopoldo López, se entregó el martes 18 de febrero a la Guardia Nacional en una plaza caraqueña. (Foto: EFE) 

El líder de la oposición venezolana, Leopoldo López, se entregó el martes 18 de febrero a la Guardia Nacional en una plaza caraqueña. (Foto: EFE) 

En las últimas semanas hemos tenido posiciones de diferentes sectores con respecto a lo que sucede en nuestro país en relación a la resolución de la Corte de Constitucionalidad y la fecha en que termina el período constitucional de la Fiscal General y jefa del Ministerio Público y acerca de los sucesos en Venezuela.

En ambos casos ha habido pronunciamientos de diferentes líneas ideológicas acerca de estos acontecimientos. Aquellos que tienen pensamientos más de derecha aplauden las acciones de Leopoldo López y los estudiantes liderando manifestaciones en contra de las acciones del gobierno de Nicolás Maduro. Los que se alinean más a la izquierda lo acusan de fascista, golpista y de actuar al margen de la ley.

La figura de la fiscal Claudia Paz y Paz ha polarizado a la sociedad. (Foto: Nuestro Diario).
La figura de la fiscal Claudia Paz y Paz ha polarizado a la sociedad. (Foto: Nuestro Diario).

Por otro lado, acá en Guatemala, los que se alinean más a la derecha aplauden la resolución de un amparo provisional por parte de la Corte de Constitucionalidad definiendo el final del período de la Fiscal General para mayo y no para diciembre. Los que se alinean a la izquierda lo ven como un castigo a Claudia Paz y Paz por la persecución de casos de violaciones de los derechos humanos.

Tema curioso es la pasión con que se defiende o ataca a Estados Unidos por su participación en ambos casos. Parece ser que quienes se pronuncian apasionadamente al respecto de esa intervención no lo hacen por el principio de soberanía de nuestros países sino en función de si están de acuerdo con lo que busca esa intervención.

La culpa no es de Estados Unidos en muchos de estos casos. La culpa es de nosotros mismos que no hemos construído y consolidado las instituciones del estado
Quique Godoy
, economista

Ambos lados critican las intervenciones y ambos lados aplauden las intervenciones. En Venezuela Nicolás Maduro expulsa a tres diplomáticos estadounidenses por entrometerse en temas de política nacional, lo cual aplauden los pensadores de izquierda y en Guatemala ellos mismos aplauden la intervención de CICIG, el embajador de Estados Unidos y William Brownfield en defensa de la Fiscal General y la resolución de la CC.

Por otro lado quienes aplauden el apoyo de Estados Unidos hacia los opositores en Venezuela repudian y reclaman las intervenciones antes mencionadas por el caso de la fiscal general. Claramente las posiciones no están en contra de las intervenciones sino que están en contra de el lado que decidió defender Estados Unidos en cada caso.

Los mismos que hoy aplauden la intervención de Estados Unidos en el caso CC y MP reclaman la intervención de Estados Unidos en 1954 y viceversa. Por supuesto que hay posiciones ideológicas que pasan más por la conveniencia o pragmatismo que por la lógica filosófica, pero en estos casos hay abiertas contradicciones en el tiempo y simultáneas que desnudan la forma de pensar de quienes defienden pasionalmente posiciones ideológicas y no la base ética, legal o moral de las mismas.

Los que aquí critican las marchas y califican de terroristas a los organizadores aplauden estas manifestaciones en Venezuela y los que acá recriminan la persecución de líderes sociales califican a los líderes opositores venezolanos de fascistas.

La culpa no es de Estados Unidos en muchos de estos casos. La culpa es de nosotros mismos que no hemos construído y consolidado las instituciones del estado que nos permitan tener dignidad e identidad.

Dios los bendiga y les recuerdo que toda la gloria, la honra y el honor son siempre para Jesús.

18 de febrero de 2014, 22:02

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