La inspiradora historia de Joanna, la medallista con alopecia

Era un podio como todos los demás en estos Juegos Olímpicos de Río. Cuatro ciclistas británicas, que acababan de ganar la prueba de persecución por equipos, posaban para las cámaras con sus medallas de oro. Pero había algo más que llamaba la atención: la cabeza sin cabello de Joanna Rowsell

Seguramente, muchos espectadores que vieron a la chica por primera vez en ese momento, creyeron que tendría algún tipo de cáncer. Por fortuna para Joanna y su familia, sufre de alopecia (y no cáncer), una enfermedad que consiste en la pérdida de cabello. 

En realidad, los efectos no van más allá y no tiene consecuencias graves, a menos que la persona sufra por depresión o ansiedad debido a su apariencia. Pero ese no es el caso de Joanna: “todo mundo se arregla el pelo en la mañana, yo me pongo una peluca”, dice la chica de 25 años. “La verdad es que no pienso en ello a diario, solo cuando la gente me pregunta al respecto”, confiesa. 

Claro que es muy difícil, especialmente al principio, pero no puedes dejar que (no tener pelo) te defina.

Su novio y entrenador Dan no tiene ningún problema con su calvicie, y ella tampoco. No se considera valiente por subir a los podios sin la peluca, pero admite que lo complicado fue adaptarse a la idea de no tener pelo. “Lo valiente fue aprender a lidiar con ello cuando tenía solo 10 años. Ir a mi primer campamento de entrenamiento sin pelo y llena de dudas, eso fue lo valiente”, dice Joanna. 

Rowsell ha perdido todo su cabello, lo cual le ahorra el proceso de rasurarse las piernas, pero la obliga a pintarse las cejas cada día. “No quiero que la alopecia me defina”, cuenta la ciclista. “Nadie pone en su biografía que sufre de asma o que tiene gripe”. 

Desde que ganó su primera medalla olímpica en Londres 2012, Rowsell ha sido una imagen de apoyo para otras chicas que sufren la misma enfermedad. “He conocido a varias niñas con la misma condición y me sorprende lo mal que lo maneja la gente. Las pobres han estado en el hospital, deprimidas. Yo quiero ayudarlas, cualquier cosa que mejore su situación me hace feliz. Claro que todo esto es muy difícil, especialmente al principio, pero no puedes dejar que te defina”. 

* Con información de The Guardian

13 de agosto de 2016, 18:08

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