Jimmy Morales en su laberinto de soledad

El político tradicional ya sabe que en ciertos momentos quedará solo, sobre todo si hace lo correcto. Pero para el presidente Jimmy Morales, que más que político es actor, su experiencia ha estado alejada de eso. Por el contrario, él ha vivido del aplauso y de la risa complaciente del público.

Pero no se trata de un público que lo mira en la televisión o el cine, sino de ciudadanos. Gracias a que la gente lo conocía por su popular programa, Jimmy Morales casi no tuvo que hacer campaña, en unas elecciones de ensueño para él, en que muchas circunstancias lo favorecieron. Pero pronto el hermoso sueño se le tornó en pesadilla. 

La política no es como un programa de televisión, que con terminar con una moraleja, deja al público satisfecho, esperando el programa de la semana siguiente. Como Presidente, Jimmy Morales parece que espera, cada día en cada evento público, el aplauso satisfecho del ciudadano. Pero no es así. Las risas y los aplausos huyen, sobre todo con decisiones como el Estado de Prevención. Y le está pasando lo peor que le puede pasar a un actor: la soledad.

Un teatro vacío ha de ser funesto para una persona como Jimmy Morales y poco a poco, la gente, la que más le apoyaba, lo ha dejado solo.

Primero fue su bancada en el Congreso, que hizo oídos sordos cuando les pidió que expulsaran a Juan Manuel Giordano del bloque.

Luego fue el empresariado, cuando lo dejaron hablando solito al presentar su Reforma Fiscal, la cual tuvo que retirar para evitar el desgaste.

Luego, tuvo que prescindir de su Juntita Militar y desarticular la cúpula de su SAAS, una decisión que lo ha dejado desprotegido últimamente.

Su compañero de fórmula, Jafeth Cabrera, también anda más ocupado en sus conflictos personales, su lujosa mansión que no puede justificar y los señalamientos a su propio hijo.

Y por si fuera poco, su hermano y su hijo, envueltos en una investigación penal por haber entregado una supuesta factura falsa, se deben alejar del entorno de Morales, para evitar las sospechas de una posible injerencia presidencial en la investigación. 

Y así está Jimmy Morales, sin bancada, sin SAAS, sin Vicepresidente y, sobre todo, sin familia, en especial, sin su hermano Sammy, esa especie de Secretario Privado/Community Manager/Vocero/Asesor ad honorem que tenía.

Ante la falta de apoyos, Jimmy Morales recurrió al último que le queda: su esposa; ella, que ha estado relegada únicamente en su función de esposa y madre, apareció junto a él en el video en que habla del tema de su hijo. La Primera Dama refleja en su rostro la preocupación y la tensión que se vive en Casa Presidencial.

Dentro de este laberinto de miedo y soledad, es fácil identificar por qué Jimmy Morales quiera restringir las garantías constitucionales, criticar de “faferos” a los medios de comunicación que desnuden esta crisis gubernamental y hasta prohibir los drones en la zona 1, por temor a un espionaje aéreo.

Justo después de anunciar que su hijo está involucrado en el Caso Anabella de León y decretó el Estado de Prevención, Jimmy necesitó de una tregua de sí mismo e irse a la ONU a la asamblea general y, de paso, ir a la Firma de la Paz en Colombia, lo que le dio una semana alejado del ojo del huracán.

Pero su laberinto de soledad no se fue, lo esperó y quizá con más recovecos para meterse y sentirse cada vez más solo, lejos de los aplausos del público, que es lo que alimenta a un Presidente… digo, a un actor.

29 de septiembre de 2016, 10:09

cerrar