José Albino Ixtacuy: el príncipe del taekwondo guatemalteco

Su incorporación al taekwondo y su participación exitosa en el inicio del actual ciclo olímpico ubican a José Albino Ixtacuy Santay como una de las grandes promesas del deporte guatemalteco.

Practica las artes marciales desde los ocho años (él tiene 20) y el taekwondo desde hace cinco meses. Hizo del poomsae (formas) freestyle su especialidad sobre el tatami; su sangre fría al competir ya es reconocida a nivel internacional.

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La primera prueba en el deporte federado para "Joseph”, como se le conoce en los gimnasios y dojos de karate, Lima Lama, kempo y demás escuelas que existen en el país, fueron los Juegos Centroamericanos Managua 2017. El originario del municipio de Cantel, Quetzaltenango, brilló con luz propia y se robó el show junto al equipo nacional.

"A pesar de que solo tengo unos meses practicando poomsae, me he sentido bien. Mis inicios fueron el karate, Lima Lama y luego pasé al tricking, porque es más acrobático", explicó.

  • RECUERDA:

El amor por las artes marciales lo lleva en la sangre, ya que su padre y su tío practicaron el karate y desde niño los veía entrenar, por lo que decidió seguir sus pasos. La pasión fue cada día más grande a tal punto que ha superado las expectativas de la familia Ixtacuy Santay.

"Mi tío me enseñó lo básico y al ver mi entusiasmo por el karate convenció a mi padre, quien vive en Estados Unidos, a que me inscribiera en una escuela de artes marciales", recordó.

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Primero fue la búsqueda de las cintas y luego vino el tiempo de incursionar en las katas extremas y el manejo de armas.

"Mi maestro hacía algunas acrobacias y yo le pregunté si me podía enseñar. Debí pagar clases privadas y comencé a practicar. Un día llegó y me dijo que no tenía más qué enseñarme y que fuera a la Federación de Gimnasia Olímpica y allí comencé a mezclar los deportes", contó.

  • OTRO CASO:

Un hombre de campo

Ixtacuy reconoce que el mezclar estilos y practicar constantemente no son su gran secreto, sino el complemento ideal para la envidiable y portentosa condición física que posee.

"Yo crecí en el campo, sembrando maíz y frijol, acarreando leña, ayudando en la casa. Nací y crecí entre las montañas y las he escalado todas, entonces tengo una buena condición física y eso me ha dado fuerza física, pero también mental, para soportar el cansancio y el dolor", comentó.

No todo ha sido fácil, ya que al destacar y mejorar, las exigencias crecieron para José Albino, y por ende los gastos. Estos últimos fueron costeados por su papá, quien vive desde hace 20 años en Nueva York, pero exigiendo a cambio que su hijo estudiara y fuera un profesional.

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José buscó apoyo de las autoridades municipales y con empresarios de Cantel, pero la respuesta siempre fue "no hay presupuesto".

"Mi papá quería que yo estudiara, me decía que el karate no me garantizaría un futuro. Estudié Mecánica en el Intecap, pero ya no seguí en la universidad. Monté un pequeño gimnasio y comencé a dar exhibiciones y clases privadas. Mi padre se convenció de que esto era lo mío cuando viajé por primera vez a competir a Estados Unidos y nos pudimos encontrar. Lloró, me dijo que se había equivocado y me dio su bendición para seguir mi sueño. Me aseguró que aún no cree que lo hemos conseguido como familia", contó “Joseph” con una sonrisa.

  • POR SI NO LO VISTE:

Su deseo por perfeccionar su estilo fue tan grande que lo hizo a base de tutoriales en YouTube e invirtiendo tiempo y dinero para entrenarse por temporadas en Estados Unidos con grandes especialistas de las artes marciales.

"Estuve entrenando capoeira cuatro meses con Yuri Boyka, quien salió en la película Invicto, junto a Lateef Crowder y grandes personajes. Así seguimos aprendiendo y escribiendo nuestra historia en las artes marciales". 

  • ENTÉRATE:

Su fama creció entre los amantes de las artes marciales en el país y así llegó la invitación para unirse al equipo nacional de poomsae freestyle, una modalidad que fue incluida dentro de las competencias oficiales de la Federación Mundial de Taekwondo en 2014, y que busca debutar en las justas olímpicas

Una charla y una demostración con los dirigentes superaron las expectativas: empezaron los entrenamientos y la adaptación del atleta a las poses y movimientos propios del taekwondo, hasta unificarlos en una rutina ganadora.

Managua y luego el US Open

En Nicaragua, el poomsae guatemalteco dio un golpe de autoridad al ganar todas la categorías y con Ixtacuy fue un verdadero espectáculo. Los asistentes al gimnasio aplaudieron de pie a José por encima de los nicaragüenses, reconociendo el talento y la calidad de las rutinas.

El entrenador me dijo que lo disfrutara, que saliera a la tarima y que mostrara todo lo que tenía y así lo hice. La verdad fue una linda experiencia con la selección. Me recibieron como uno más, me apoyaron y me sentí parte del equipo. A algunos nunca los había visto, pero me hicieron sentir como parte de la familia y eso lo valoro mucho
José Albino Ixtacuy
, atleta.

Subió por primera vez al podio, escuchó las notas del himno nacional y por unos segundos los recuerdos de una vida ligada a las artes marciales vinieron a su mente y pudo sentir la gloria del triunfo que solo el deporte puede producir. 

Desde hace unos meses trabaja con el entrenador colombiano, Leandro Augusto Rodríguez, quien tiene gran afinidad con los atletas y es un gran campeón, lo que se ha visto reflejado en los resultados.

En 2018, el US Open en Las Vegas era la primera prueba de nivel mundial para el novel equipo de poomsae de Guatemala. Los resultados fueron más que satisfactorios.

"Primero compitieron las damas y allí mi compañera hizo una gran presentación, pero los jueces le dieron un punteo muy bajo a mi juicio, ya que no se equivocó y otras atletas hasta se cayeron. Eso me molestó mucho, pero doña Mary (Borello, presidenta de la Federación de Taekwondo) me dijo que era parte de la competencia, ya que los jueces no nos conocen y tenemos que pagar ese derecho de piso. Le dije que me molestaba eso, pero que subiría a la tarima a dejarlo todo y a hacer que nos recordaran y que supieran quiénes somos. No esperaba ganar, mi objetivo era demostrarles que a los atletas hay que evaluarlos por su calidad y no por su nacionalidad", sentenció.

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Sobre el tatami, el muchacho de Cantel dio rienda suelta a sus sueños y se dejó llevar como los barriletes por el viento de noviembre, para recorrer el área de 12x12 metros y robarse las miradas y los aplausos de las delegaciones de todo el mundo, que no daban crédito a lo que veían. Un muchacho pequeño, un poco tímido, que a primera vista no atemorizaba a nadie.

Aplausos, felicitaciones y pedidos de selfies con taekwondistas de todos los continentes sin duda sorprendieron a "Joseph", quien jamás esperó tener el mejor punteo y obligar a los demás competidores a cambiar sus rutinas en busca de igualar al guatemalteco.

 

 

Y así llegó la medalla de oro para Guatemala en individual y la de plata en pareja.

"Sé que es un buen comienzo, pero aún falta trabajar mucho, mejorar y alcanzar los objetivos. Mis sueños ahora son los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Barranquilla  2018 y mi primer mundial. Quiero ser el primer campeón mundial y ser un día campeón olímpico, sé que con la ayuda de Dios lo conseguiré", puntualizó.

Por ahora, José Albino Ixtacuy Santay trabaja duro y con los pies sobre la tierra, esperando alcanzar la gloria deportiva para su país. 

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