La invasión de marchas extranjeras en la Semana Santa guatemalteca

Los programas musicales de marchas que acompañan a los cortejos procesionales incluyen música sacra de autoría extranjera. (Foto: Raúl Illescas)

Los programas musicales de marchas que acompañan a los cortejos procesionales incluyen música sacra de autoría extranjera. (Foto: Raúl Illescas)

Texto: Raúl Illescas

Guatemala es una tierra de tradiciones muy arraigadas, pero un pueblo fácilmente impresionable. La época de Cuaresma y Semana Santa no escapa a esta aseveración. Desde hace más de 60 años, cuando las “súper producciones” de Hollywood nos mostraron las épicas versiones de los “10 mandamientos” y “Ben Hur” con Charlton Heston, la noción de “importar” ciertos aspectos hacia las tradiciones cuaresmales empezó a germinar. Gracias al impacto de las épicas historias bíblicas de Cecil B. DeMille actualmente, los cortejos procesionales cuentan con “escuadrones de romanos” y “fanfarrias” a la usanza de las mega-producciones hollywoodenses de mediados del siglo XX. 

Hoy en día, las tradiciones de Cuaresma y Semana Santa en Guatemala afrontan una nueva invasión, pero en esta ocasión en el ámbito de la música sacra que acompaña los cortejos. Desde el viejo continente, las marchas fúnebres españolas e italianas se han hecho un espacio en el gusto musical de los cucuruchos. Con su ritmo musical un poco más exagerado que las marchas guatemaltecas, estas composiciones de autores españoles e italianos cada vez suenan más y más  en los cortejos procesionales y en los conciertos de la época cuaresmal. 

Los radioescuchas llaman a los programas radiales de Cuarema y solicitan marchas como: “Mater Mea”, “Caridad del Guadalquivir”, “La Madrugá”, “La Sollevazione di Cristo” y “Reo de Muerte”. “Ah, es que las marchas españolas tienen un no sé qué” se escucha decir en las filas de una procesión. 

Y es ese “no sé qué” de lo que viene de fuera de nuestras fronteras, lo que provoca que los guatemaltecos adoptemos tan fácilmente costumbres y tradiciones que no son nuestras, pero que rápidamente y sin arancel, atraviesan las aduanas para incrustarse en nuestro diario vivir. Las marchas españolas e italianas son muy melódicas y conmovedoras, pero no tienen nada que envidiarles, composiciones 100% guatemaltecas como: “La Fosa”, “Dios Mío”, “Cruz Pesada”, “Luz del Mundo” y “Ramito de Olivo”. 

En esta Semana Santa 2014, le sugerimos a usted, apreciable lector, que incline su oído, deje fluir paralelamente las notas musicales de la madre patria y del país de la eterna primavera, y juzgue por sí mismo ese “no sé qué”, mientras la batalla en el pentagrama musical fúnebre continua entre españoles, italianos y guatemaltecos

12 de abril de 2014, 13:04