La moral, ¿un resultado de nuestra evolución?

El etólogo Frans de Waal sostiene que los primates superiores tienen una capacidad de empatía similar a la de los humanos. (Foto: imageneswiki.com)

El etólogo Frans de Waal sostiene que los primates superiores tienen una capacidad de empatía similar a la de los humanos. (Foto: imageneswiki.com)

Hace algún tiempo hice una investigación sobre la moral y su origen. Empezó como un trabajo normal para un curso sobre ciencias cognitivas y terminó siendo mucho más. Me abrió los ojos sobre un tema que siempre me había interesado y acabó con muchos prejuicios que había tenido por años.

La moral es uno de los temas que más interesan a las sociedades humanas, pero también uno en los que menos consenso hay. ¿De dónde viene la moral? ¿Cómo se desarrolla? ¿Cuál es su origen? Unos dicen que es fruto de la cultura, otros que se enseña en la casa y muchos que se inculca en la iglesia. Algunos más argumentan que somos seres biológicamente morales y que es el funcionamiento de nuestro cerebro el que produce la moralidad.

Aunque nuestro principal interés es individual y el bienestar de nuestros allegados, con el crecimiento de la sociedad, surgen los intereses compartidos y la comunidad como un todo cobra importancia.
Daniela Guzmán
, analista política

Por ejemplo, Jonathan Haidt (profesor de la Universidad de Virginia) y Craig Joseph (investigador de la Universidad de Chicago) en su texto Intuitive Ethics: How Innately Prepared Intuitions Generate Culturally Variable Virtues explican que a lo largo de la historia, las sociedades han creado conceptos de moralidad extremadamente divergentes y casi irreconciliables. Sin embargo, cuando se estudian los estilos de vida de los seres humanos en distintas culturas y de diferentes religiones, elementos como reciprocidad, empatía, lealtad, respeto a autoridades, límites a la violencia física y la regulación de la alimentación y sexualidad están presentes de manera generalizada.

Frans de Waal en su libro Our Inner Ape, específicamente en el capítulo “Kindness: Bodies with Moral Sentiments”, introduce un concepto clave en esta discusión: el de reciprocidad, tit-for-tat o quid pro quo. Se refiere a un principio moral básico y universal para los seres humanos y consiste en corresponder acciones buenas con acciones buenas y acciones malas con acciones malas (venganza). Es el concepto de justicia generalizado en la especie (y en otras) y quien niega este principio es comúnmente rechazado y considerado como alguien que carece de una tendencia moral crucial para la vida en sociedad.

Los chimpancés cooperan entre sí para obtener comida, utilizando palos como herramientas. (Foto: Zoológico de Barcelona).
Los chimpancés cooperan entre sí para obtener comida, utilizando palos como herramientas. (Foto: Zoológico de Barcelona).

El autor explica que no todas las acciones buenas o moralmente aceptables se ejecutan en espera de algo igualmente bueno a cambio. El concepto de reciprocidad altruista implica que a veces se hacen cosas que en un principio implican un costo pues su recompensa viene más adelante y de distinta manera. Esto se debe a que en sociedad, la cooperación hace que la generosidad sea premiada. Aunque nuestro principal interés es individual y el bienestar de nuestros allegados, con el crecimiento de la sociedad, surgen los intereses compartidos y la comunidad como un todo cobra importancia. Hasta el más hábil, fuerte e inteligente depende de los demás y es por eso que los incentivos sociales hacen que las personas actúen positivamente con otros y el sentimiento de gratitud nos hace ayudar a aquellos que nos han ayudado en el pasado.

En fin, esto es solamente un pequeña porción de los argumentos que apoyan la noción de la moralidad como una intuición desarrollada por medio de nuestra evolución como especie. Hay muchísima literatura al respecto y considero que vale la pena revisarla con una mente abierta para descubrir más sobre cómo funcionamos nosotros mismos y quienes nos rodean, así como para cuestionar el papel de la cultura y la religión en nuestras decisiones morales.