La peluca de Blanca Stalling

Blanca Stalling fue capturada el miércoles 8 de febrero, cuando intentaba huir de la PNC. (Foto: Alejandro Balán/Soy502)

Blanca Stalling fue capturada el miércoles 8 de febrero, cuando intentaba huir de la PNC. (Foto: Alejandro Balán/Soy502)

Primero fue la captura del hermano y el hijo del presidente Jimmy Morales, aunque ese proceso corresponde al año pasado. Pero el 11 de enero, el Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) dieron su primer golpe del 2017 al acusar a la magistrada Blanca Stalling y, en otro caso, al Rey del Tenis y el magistrado Eddy Orellana Donis.

Ese mismo día (miércoles, para más señas, cambiando la tradición de la CICIG de ofrecernos “jueves de paches"), la aún magistrada Stalling salió al paso de las acusaciones, asegurando que todo era una exageración.

Literalmente, Stalling dijo:

Con el respeto que me merece el comisionado, desde que la CICIG vino aquí hemos visto casos fantásticos que deberían ser telenovelas
Blanca Stalling
, magistrada de la CSJ

Y quizá no esté alejada de la realidad, aunque para ser sinceros, ni al más brillante guionista de cine se le hubiera ocurrido una trama como la del caso Rosenberg. Series como Breaking Bad aprenderían algo de los corruptos de aquí; y Better call Saul aprendería muchísimas mañas de los bufetes de la impunidad de Guatemala. Y las cárceles estilo Orange is the new black parecen un jardín de niños comparadas con las de acá.

Quizá House of Cards o Game of Thrones serían más apegadas a la realidad guatemalteca, pero bajo ninguna circunstancia se podría decir que la CICIG se “inventó” las tramas de La Línea, Registro de la Propiedad o IGSS-Pisa, casos que a nadie sorprendieron porque la mayoría de guatemaltecos al menos sospechaba de la corrupción estatal, apañada por los altos índices de impunidad reinantes desde antes de los tiempos de la comisión.

Lo curioso (o chistoso) es que Stalling –quien califica esto como “telenovelas”- haya tenido que recurrir a una peluca para “disfrazarse” como actriz de esta trama de horror, y si fuera un culebrón mexicano, quizá debería llamarse Cuna de lobos y ella bien podría ser Catalina Creel, no solo por el parecido físico, sino por los sentimientos que nos genera.

Este jueves, en la audiencia de primera declaración, Stalling salió desvirtuando la información que ella no había sido capturada con una peluca. ¿Le interesa tanto este simple detalle?

Sí, en la lógica telenovelesca de Stalling, el hecho de llevar o no peluca es vital, porque el haberla llevado demuestra que estaba intentado huir y que no se resguardaba en un hospital, enferma, y que por ello no podía presentarse a los juzgados. En términos reales, que un tribunal tome en cuenta su intento de fuga, podría duplicarle la condena, hasta doce años de prisión: seis por ser la pena máxima (propiciada por su alto cargo en el OJ y por su intención de huir) y el doble por ser funcionaria.

Lo preocupante es que Stalling aún tenga tal poder dentro de las instituciones de seguridad y justicia (PNC, MP, Defensa Pública, OJ, etc.) que la peluca “desapareció” y su teléfono fue devuelto a su abogado, en vez de que pudiera ser utilizado con evidencia para determinar a quiénes contactó en su intento de fuga.

Para la mayoría de guatemaltecos, el debate por una peluca parece insignificante ahora, pero Stalling sabe que ahí se podría estar jugando más tiempo de prisión. 

Pero eso es para una segunda instancia, pues ya anunció que su defensa se basará en el artículo 24 de la Constitución de la República de Guatemala, en la que se garantiza la inviolabilidad de la correspondencia, documentos y libros. En contra tiene un escenario exactamente similar en el caso Gudy Rivera, en el que el expresidente del Congreso deberá pasar 13 años bajo la sombra.

10 de febrero de 2017, 13:02

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