El harinazo o la degradación de la política

Las mujeres que se prestaron al "harinazo" deben ser sancionadas proporcionalmente a la falta cometida. No hay que aplaudirlas pero tampoco son magnicidas. (Foto: Esteban Biba/Soy502). 

Las mujeres que se prestaron al "harinazo" deben ser sancionadas proporcionalmente a la falta cometida. No hay que aplaudirlas pero tampoco son magnicidas. (Foto: Esteban Biba/Soy502). 

En sus perfiles de Facebook, las jovencitas que le lanzaron harina a la vicepresidenta se identifican como “La Lookis” y “Men eater”.  Por las fotos, resulta obvio el deseo de mostrarse como irreverentes y transgresoras. Parrandean, se fuman un porro, una de ellas declara estar "casada" con la otra y se toman muchas "selfies", el vicio de moda.

Hay quienes se podrán escandalizar. Yo no: son jóvenes y por la naturaleza misma de la juventud, rebeldes

Resulta incomprensible que las agresoras de Baldetti hayan logrado burlar a la seguridad presidencial. Si esto es en serio, los responsables deben responder muchas preguntas. (Foto: Esteban Biba/Soy502).
Resulta incomprensible que las agresoras de Baldetti hayan logrado burlar a la seguridad presidencial. Si esto es en serio, los responsables deben responder muchas preguntas. (Foto: Esteban Biba/Soy502).

No me escandaliza pero sí me entristece constatar que estas chicas dicen pertenecer a la Asociación de Estudiantes Universitarios, AEU, una organización que ha visto días mejores. El Ministro de Gobernación ha aclarado que ninguno de los jóvenes detenidos por el harinazo es estudiante de la USAC. Sin embargo, queda la duda, en especial porque de la AEU actual, copada por las mafias, se puede creer cualquier cosa. Que las hayan reclutado para embarrancarlas en esta aventura, como una de ellas dijo, es posible. No sería la primera vez, además. En una de las fotos se ve a una de estas chicas portando una camiseta de la AEU en una protesta por la deuda pública. 

Cualquiera que sean las circunstancias en las que se involucraron en el “performance” del harinazo, el criterio de estas chicas, supuestamente universitarias, deja mucho que desear: 1) Si para ellas esto fue una “travesura” que se salió de control 2) Si se prestaron a una jugarreta de la propia administración para victimizar a la Vicepresidenta Roxana Baldetti y desviar la atención; 3) Si son títeres teledirigidos por la oposición política. 

Hasta hace 15 años, se podía estar de acuerdo o no con la AEU, pero sus integrantes solían inspirar más respeto. ¿Pero organizar esto? Da pena. Necesitamos que la ciudadanía despierte y deje a un lado la indiferencia: que se involucre, denuncie, proteste y exija cuentas a quienes inciden en los asuntos de nuestro país, que no son sólo los políticos y los funcionarios.

Pero ¿hacerlo con violencia? ¿O montando un show de lucha libre, donde se sabe de antemano quién se jala de la cabellera y quién se queda con la máscara? Así no es. 

Recuerdo que hace muchos años, en tiempos de la Constituyente de 1985, un grupo de señoras del FRG le lanzó chile cobanero a los ojos a los asambleístas que en ese entonces apoyaban el artículo 186, que le vedaba al general Efraín Ríos Montt el camino a la presidencia. Decepciona que recurramos otra vez al mismo espectáculo y resulta todavía más patético que la sociedad, en el coro virtual de Twitter y Facebook, lo apruebe a rabiar.

Se necesitan dos para bailar tango: la AEU ha visto días mejores y la Presidencia también. Ya sea que esto sea una travesura o un "selfie harinazo", algo es certero: la política en Guatemala está en proceso de degradación.
Dina Fernández
, columnista

Hay mucho que desenmarañar en el escándalo del harinazo: para comenzar si es real o un montaje. Resulta sumamente sospechoso que esto haya ocurrido en las narices de la SAAS, que la Vicepresidenta no haya pegado de gritos, que luego se haya recluido con lujo de drama en un hospital, que la gente le dé el pésame al Presidente como si Baldetti estuviera en artículo mortis. Ridículo tanto lloriqueo.

Va de suyo que estas jóvenes merecen un castigo proporcional a la falta cometida. Pero sí debe quedar claro que no se vale recurrir a la violencia, menos tomándole el pelo a la ciudadanía. De agresiones estamos hartos, incluso de las de mentiras. Necesitamos inventar otro tejido político: uno donde nos comportemos como personas serias, comprometidas con este país que va a ser de nuestros hijos.

14 de enero de 2014, 20:01

cerrar