“Las Rositas” y el largo camino para su recuperación

Las gemelas siamesas Ana Rosa y Aída Rosalina Castro compartieron tanto desde el día que nacieron que incluso les pusieron un solo apodo a ambas: “Las Rositas”. En su hogar en el Hospital Roosevelt, las enfermeras y doctores que cuidan de ellas han sido fieles testigos del largo camino que han tenido que atravesar estos tres años para estar listas para atravesar las puertas de la pediatría y ser dadas de alta. 

Las Rositas nacieron el 11 de febrero de 2013 unidas de la parte de abajo de sus caderas. Hijas de Francisco Castro y María Chacaj, fueron las menores de tres hermanos de una familia originaria de Santa María Chiquimula, Totonicapán. 

Pasaron sus primeros dos años en una de las cunas del Roosevelt bien atendidas por enfermeras y doctores que rápidamente les tomaron cariño y por su cacofónico nombre les empezaron a denominar "Las Rositas".

Desde el principio se habló de una eventual operación de separación. Los preparativos para ejecutar el complicado procedimiento quirúrgico, asi como los problemas económicos por los que atravesaba el hospital, terminaron por retrasar la intervención

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Mientras tanto Las Rositas crecieron en un ambiente donde no les faltó cariño. Su habitación, decorada con carteles con sus nombres de tonos rosa pastel, estaba llena de juguetes y peluches que con el tiempo les fueron regalando. Incluso encontraron a quien decirle mamá, Damaris Luch, quien ha sido su niñera desde que tenían ocho meses. Bajo los cuidados de su “nana”, las gemelas aprendieron a gatear, dijeron sus primeras palabras y comieron por si solas

Damaris Luch con "Las Rositas" en brazos. (Foto: Hospital Roosevelt)
Damaris Luch con "Las Rositas" en brazos. (Foto: Hospital Roosevelt)

La Procuraduría General de la Nación tomó la tutela de las niñas debido a que sus padres biológicos no podían hacerse cargo de las menores por su situación económica. Sus padres, Francisco Castro y María Chacaj, pudieron visitar a las niñas en pocas ocasiones.

La operación

“La operación, por el momento, ha sido un éxito”, anunciaba el 29 de septiembre de 2015 el Director del Roosevelt, Carlos Soto, en conferencia de prensa. A sus dos años con siete meses Las Rositas habían sido separadas. 

Con la colaboración de un equipo multidisciplinario de más de 30 profesionales y más de 12 horas de trabajo, Ana y Aída finalmente podrían dejar de compartir la misma cuna. El costo de la operación se calculó en 400 mil quetzales. 

Durante un tiempo Las Rositas tuvieron cada una en su cuna y por iniciativa de la psicóloga del equipo se colocó un espejo para evitar el impacto de no tenerse al lado. 

La entrada del 2016 trajó a las gemelas buenos aires. Continuaron con el proceso de rehabilitación de la operación y se sometieron a terapia física para fortalecer sus músculos y aprender a desplazarse y sostenerse sin tener a su hermana al lado.

Llegó otro 11 de febrero para las pequeñas, quienes celebraron su tercer cumpleaños en su hogar el Hospital Roosevelt. Era la primera vez que festejaban separadas tras superar la delicada operación y recuperación.

De nuevo, todo se pintó de rosa pastel. No faltaron regalos y un pastel, ni los doctores, enfermeras y otros niños, todas las personas que de alguna forma habían sido parte de sus vidas.

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Este viernes 9 de septiembre se tiene previsto que sean dadas de alta y se despedirán del Hosptial Roosevelt, pero no sin antes compartir, con quienes las conocieron, esa historia de superación, inocencia, cariño y perseverancia que significó ser conocidas como “Las Rositas”.

09 de septiembre de 2016, 08:09

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