La lección que comparte una chica acerca de la adopción de perros

Con la frase "Si me hubiese parado a pensarlo bien, seguramente no lo habría hecho", Carmen Muñóz, columnista del periódico español El País, inicia su historia. 

La joven explica que primero pensó en las desventajas de tener una mascota: sacarlo a hacer sus necesidades afuera, estropear los muebles, lidiar con las pulgas, el pelo, los ladridos y la manutención. 

"Yo no había tenido nunca uno, ni estaba dentro de mis planes pero hace un año Aroa, mi hija nos pidió un hermanito o un perro y un perro nos pareció más fácil", afirma en su relato. 

El impulso de su hija por tener un perro a pesar de su alergia y su miedo por ellos, le llevó a la tarea de adoptar. 

Una compañera de trabajo le acercó con el refugio Huellas, en su país quien le contó que había un can con las descripciones que ella pedía. 

"Lo habían abandonado y era miedoso, además no tenía chip", requisito importante en la Unión Europa

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La carita de Tove (nombre del perrito) le enamoró en fotografías, así que fue a conocerlo; este sería el segundo intento de conseguirle un hogar ya que en el primero, el perro de la casa no fue compatible con él. 

Tras una semana de preparación leyendo acerca de los perros, comprando su camita y comida fue por él.  Según el veterinario tenía 3 años.

Carmen cuenta que era muy asustadizo con cualquier ruido, que su vida pasada podría tener algo que ver al respecto, además cuenta que es muy tranquilo, solitario, poco sociable y que no tiene problemas con su comportamiento en casa.

Para él solo existimos su pelota y nosotros
Carmen Muñóz
, adoptante de mascotas.

Al convivir más notó que si está solo no come ni bebe agua y que no hace travesuras, además se dio cuenta que su hija Aroa es menos tímida desde que comparte con un perrito. "antes caminaba con la cabeza baja ahora sonríe, camina orgullosa y habla con todo mundo", agrega.

La familia lo lleva consigo a las vacaciones, notando que le gusta la arena.  "No tenía idea de la alegría que traen, de lo que se puede decir con una mirada y lo mucho que entienden con el tono de voz". 

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Describen sus paseos por la calle, el cambio en su familia desde que están con él, la compañía que hacen cuando alguien está de bajón y el cambio que ha generado en la salud familiar con las caminatas diarias junto a él.

Es como si hubiese estado con nosotros siempre
Carmen Muñóz
, adoptante de mascotas.

Esta experiencia ha sido terapéutica para la pequeña de la familia, "mi hija padece de alergias muy fuertes y tener un perro podría ayudarla a supararlas". 

Carmen concluye con su historia diciendo: "Ojalá mucha gente se anime a dar el paso de adoptar en una perrera, muchos solo ven los "peros" como yo al principio, pero ahora me río de todo eso... saber que en casa te espera alguien para darte cariño y alegría ha merecido la pena". 

Lee la historia completa de El País aquí

03 de octubre de 2016, 06:10

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