Lo que debes saber para estudiar una maestría fuera

Este año se ofertaron 108 becas para estudios de maestría en SEGEPLAN. Foto: Esteban Biba/Soy502

Este año se ofertaron 108 becas para estudios de maestría en SEGEPLAN. Foto: Esteban Biba/Soy502

Cada año, centenares de estudiantes guatemaltecos toman la decisión de realizar sus estudios de maestría en el extranjero, siendo la falta de información y la dificultad para acceder a una beca, los principales obstáculos que señalan quienes ya han pasado por esta experiencia. En Soy502 te contamos todo lo que debes saber si estás pensando en irte, para que nada te tome por sorpresa:

1. Las especializaciones con mayor demanda son todas aquellas relacionadas con la economía, el derecho, la ingeniería y la medicina, que son los sectores que más plazas de trabajo ofertan, según María del Rosario Godínez, asesora de la Coordinación General del Sistema de Estudios de Postgrado de la Universidad de San Carlos. 

2. Cada universidad tiene un departamento de cooperación que tiene como misión orientar a cada interesado, si bien la institución gubernamental que tramita un mayor número de becas es la Secretaría de Planificación y Programación - SEGEPLAN-. En lo que va de 2013 ofrecieron cerca de mil ayudas, 108 de las cuáles han sido para especializaciones.

3. México, Corea, Chile, Japón, Taiwán y Alemania son los países que facilitan un mayor número de programas para guatemaltecos, junto con la Organización de Estados Americanos (OEA). La mayoría opta por los de habla hispana o inglesa. 

4. Los requisitos para optar a una beca de maestría total o parcial son: ser guatemalteco de entre 25 y 35 años, profesional graduado a nivel universitario, que trabaje en el sector público, académico, de ONG´s o privado. Además se suelen pedir méritos académicos con promedios de notas de, como mínimo, 75 puntos. Uno de los compromisos es que el estudiante debe regresar a Guatemala al finalizar sus estudios. En algunos casos, es preciso pasar por una nivelación obligatoria.

5. Para los que deciden irse al margen de cualquier ayuda, los bancos ofrecen créditos específicos para postgrados en el extranjero, con la posbilidad de empezar a pagar la deuda en un periodo de gracia de 1 a 5 años. Aunque los costos varían mucho, los costos de maestrías suelen estar entre los 10 mil y 32 mil dólares por un periodo de dos años.

Aunque la mayoría de guatemaltecos que se han formado fuera no se arrepienten de haberlo hecho, dicho camino no está exento de dificultades ni es garantía de que, a la vuelta, su situación sea mejor mejor que en la que estaban. A continuación os dejamos dos testimonios de jóvenes profesionales que regresaron recientemente: 

Luís (en el centro), junto a sus compañeros de otras nacionalidades en Chile.
Luís (en el centro), junto a sus compañeros de otras nacionalidades en Chile.
 Hace apenas unos días que Luís Lima, un jalapaneco de 26 años, aterrizó en el Aeropuerto Internacional La Aurora en un vuelo procedente de Chile. Se fue allá para estudiar una maestría en Políticas Públicas y, 30 meses después, retorna optimista al haber podido concretar una asesoría en el Ministerio de Finanzas tras varias entrevistas de trabajo.  

"Me doy cuenta de que ahora se valora más mi formación, por lo que pienso que sí valió la pena irme; de haberme quedado únicamente con la licenciatura mis opciones de encontrar un buen empleo serían más reducidas", explica.

Lima tomó esta decisión al margen de cualquier beca y fue él solo quien gestionó los trámites que se requieren para estudiar en el extranjero. No fue fácil. Para lograrlo, comenta, tuvo que vender su vehículo, pedir financiamiento y confiar en sus padres, quienes desde un inicio le brindaron todo su apoyo.  

Aunque en algún momento de su estancia se planteó no regresar, llegando incluso a tramitar su residencia y permiso de trabajo en el extranjero, finalmente, admite, volvió a Guatemala porque, a pesar de todos los problemas de violencia que hay, esta es su tierra y piensa que aquí  puede aportar más. 

Claudia y su hijo, en la primera nevada de temporada en 2010, que presenciaron en Bélgica.
Claudia y su hijo, en la primera nevada de temporada en 2010, que presenciaron en Bélgica.
 Claudia López, de 35 años, quiso estudiar en otro país desde que salió del colegio. Al terminar estudios superiores en Guatemala, decidió a hacer realidad su sueño, al estar convencida de que todavía necesitaba especializase más en Desarrollo Humano.

Tener ya un trabajo estable y estar casada y con un hijo no la frenó y, tras indagar varias posibilidades, le salió una beca para irse dos años a Bélgica junto a toda su familia. "Sabía exactamente lo que quería y eso me facilitó las cosas, pero no es un proceso sencillo, especialmente si uno debe manejarse en otro idioma", explica. 

Desarmar su casa y buscar colegio para su pequeño, fue lo que más le costó pero, pese a todo, considera que esta ha sido una experiencia de vida que va más allá de lo puramente académico. "Estudié en inglés y me rodeé de gente de todo el mundo. El problema para muchos es la reinserción en Guatemala, pues no siempre se encuentran mejores oportunidades. A veces tener un nivel de formación elevado, te cierra puertas", agrega.

Pese a todo, un año y medio después de que concluyera su "Master in governance and development" se siente feliz pues, actualmente, trabaja para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo a la vez que da clases en la universidad. 

30 de septiembre de 2013, 17:09

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