Los prejuicios revelan falta de sentido común

Tanto mujeres como hombres han sido atraídos por los tatuajes en las últimas décadas. (Foto: José Dávila/Soy502)

Tanto mujeres como hombres han sido atraídos por los tatuajes en las últimas décadas. (Foto: José Dávila/Soy502)

Los prejuicios no son más que dos males juntos: juzgar y juzgar antes de conocer. 

Juzgar a las personas ya me parece incorrecto. Los actos son los que se juzgan. Por eso es que juzgar sin conocer es mucho peor.Tenemos así que el prejuicio resulta doblemente incorrecto. 

Ejemplos claros se ven en todos lados. 

Los anuncios de oportunidades de empleo, por ejemplo, contienen manifestaciones de prejuicios. Algunos piden cierta religión, otros cierto sexo. 

En los procesos de admisión, se hacen revisiones que van más allá de determinar la idoneidad de la persona al puesto. Si es de cierta zona o barrio, se descarta. Se pregunta y hasta se inventa un examen médico con el único propósito de verificar si tiene o no tatuajes.

Les cuento que tengo 11 y no por eso hago algo malo o dejo de ser un profesional capaz en mi área. Soy educador de valores y católico activo. Nunca he matado a nadie y considero que ni siquiera soy capaz de mentir. Aunque usted no lo crea pues dicen, como otro prejuicio, que los abogados somos expertos mentirosos. 

Es así que deberíamos examinar nuestros prejuicios y encargarnos de derrumbar aquellas creencias incorrectas. 

Si aplicamos un poco de sentido común a la vida, veremos que la apariencia, en cualquier manifestación y nivel, no nos llevan a nada. Los actos, la intencionalidad, la obra, son los parámetros a observar. No su color de piel, su vestimenta o la zona de su residencia. 

Pongámosle cabeza a nuestros prejuicios. 

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502

19 de enero de 2014, 20:01

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