Los testigos del fuego

Llegaron casi al mismo tiempo que los bomberos y corrieron los mismos riesgos. Más incluso, porque carecen del equipo especial de los socorristas.

Entraron al edificio cuando los pasillos de la Terminal estaban envueltos en llamas y una nube espesa de humo, visible desde varios puntos de la ciudad, se escapaba desde los techos del mercado, señalando que era ese el epicentro de la tragedia.

Gracias a ellos, sabemos cómo el fuego consumía a lengüetazos el lugar, cómo los canastos y las mercancías se convirtieron en pilas de carbón y cenizas y cómo los comerciantes hurgaban entre las brasas para rescatar lo que pudieran de sus negocios.

Nadie ha hablado hasta ahora de su coraje, de su tesón y de esa maestría con la que saben capturar aquello que ven sus ojos. Yo trabajo con varios de ellos y después de constatar, una vez más, la espléndida labor que realizaron en circunstancias especialmente difíciles, me siento honrada de poder llamar a muchos de ellos amigos y colegas.

Todos los periodistas que cubrieron el incendio de la Terminal hicieron un trabajo destacado. Sin embargo, los fotógrafos merecen una mención especial porque son ellos quienes se encuentran más cerca de la línea de fuego --aquí, literalmente-- y quienes menos aplausos reciben.

Nos regalaron su mirada y ahora sólo queda esperar que esas imágenes sirvan para prevenir que se repita la tragedia
Dina Fernández
, columnista

Gracias a las imágenes que nos brindaron a lo largo de la jornada del incendio, todo quedó documentado: desde el heroísmo de los bomberos hasta la solidaridad espontánea de quienes acudieron al lugar para ofrecer cisternas de agua, decenas de porciones de alimentos o los brazos para trabajar.

Esteban Biba, de Soy502, ha estado en incontables incendios, pero este lo impresionó de manera especial por la desesperación de los comerciantes. "La gente olvidó su seguridad personal por apagar el fuego",  cuenta. "Había hombres, mujeres, pequeños, todos luchando. Al fin y cabo, estaban ahí tratando de rescatar su sustento".

Los fotógrafos nos ayudaron a palpar la justa dimensión del incendio: la grandeza de quienes se presentaron a ayudar, a riesgo de su propia vida, y la mezquindad de quienes corrieron para aprovecharse.

Nos regalaron su mirada y ahora sólo queda esperar que esas imágenes sirvan para prevenir que se repita la tragedia.

30 de marzo de 2014, 16:03

cerrar