El machismo reina en Guatemala, en la PNC como fuera de ella

Inexplicablemente, la PNC organizó un concurso de belleza para sus agentes. (Foto: Soy502)

Inexplicablemente, la PNC organizó un concurso de belleza para sus agentes. (Foto: Soy502)

Guatemala debe ser uno de esos vértices del universo donde el machismo es más difícil de erradicar.

Así quedó demostrado en el aniversario que acaba de celebrar la Policía Nacional Civil (PNC). Entre los actos conmemorativos, además de los desfiles y vuelos de helicópteros (que aún operan con contratos corruptos), la institución policial organizó un concurso de belleza entre las mujeres de la institución.

Cada dependencia de la PNC presentó a sus candidatas. (Foto: Soy502)
Cada dependencia de la PNC presentó a sus candidatas. (Foto: Soy502)

Hace unos cinco años, una investigación del Procurador de los Derechos Humanos sobre los abusos cometidos contra las mujeres en la Academia de la PNC, provocó un escándalo.

Las denuncias eran indignantes. Las reclutas eran víctimas de ataques graves, entre los que destacaban la agresión física y sexual, la violencia psicológica y verbal y algunas prácticas indignantes por su grado de crueldad.

En especial, recuerdo que se sometía a mujeres a castigos aberrantes, diseñados especialmente para humillarlas, como obligarlas a comer los restos de la mesa de sus compañeros, como si fueran perros.

Los responsables de la PNC leerán estas líneas con perplejidad, quejándose de que nunca quedan bien. Estoy segura que en su mente, eso de hacer un concurso de “Reina de la PNC” está clasificado entre las acciones implementadas para valorar a las mujeres y quitarle a la institución el tinte machista. 

Pues felicitaciones a las mentes brillantes que creyeron que esa es la forma de dignificar la labor de las mujeres policías, porque así no va la cosa. 

Las agentes de la PNC merecen que se les trate con justicia. (Foto: Soy502)
Las agentes de la PNC merecen que se les trate con justicia. (Foto: Soy502)

Las mujeres en la fuerza laboral, no solo las policías, lo que pedimos es igualdad de oportunidades e igualdad de remuneración.

Queremos que se nos juzgue por la calidad de nuestro trabajo, por el valor del aporte realizado en las instituciones donde laboramos. ¿Nos vemos bonitas? ¿Llegamos maquilladas, bien vestidas y peinadas? Eso rara vez está relacionado con nuestro desempeño. Y eso vale para la PNC y para otras profesiones de igual manera.

Desde luego, se espera que hombres y mujeres tengamos una presentación digna y adecuada para el tipo de trabajo que desempeñamos. En el caso de la PNC, ello implica buena condición física para los agentes en el terreno y uniformes limpios y en buen estado. Pero ¿qué más?

Resulta inaudito que nadie se esté fijando si los policías varones tienen timba o no, pero al mismo tiempo, la institución organiza un certamen para elegir a la “reina” de las bonitas de las comisarías.

Lo más triste es que probablemente no se le haga con esto ningún favor a las elegidas, que, perdonen mi escepticismo, sólo llamarán más la atención de los acosadores agazapados en la institución.

Me imagino que el Ministro de Gobernación, un hombre con formación de fiscal, persona de confianza de doña Thelma Aldana, sin duda la mujer con más poder en Guatemala, no fue el motor de este concurso.

Y quizá nadie de relevancia en la gestión quiso contrariar la realización del concurso, porque como en cualquier institución, se eligen las batallas a pelear. Pero justamente porque esto no es un tema menor es que se vuelve necesario llamar la atención sobre estas prácticas, para señalar que están fuera de tiempo y lugar.

Las mujeres exigimos un trato de igualdad, sobre todo en oportunidades de reclutamiento, capacitación, ascenso y remuneración. Los avances de la PNC en ese ámbito se deberían mostrar con datos estadísticos en esas áreas y ejemplos cualitativos de políticas institucionales creadas para apuntalar el trabajo de las mujeres.

Los concursos de belleza, lejos de sumar, solo refuerzan la idea de que las mujeres están ahí para que les inspeccionen los dientes y las medidas, como a las hembras en una feria ganadera.

Hagan un favor: concéntrense en darle a las mujeres una capacitación de calidad, en tratarlas con justicia y medir su desempeño en las tareas policiales. Aquí no queremos reinas de belleza, sino agentes y comisarias que sepan su trabajo y ayuden, eficazmente, a disminuir los índices de criminalidad y proteger a la población.

Y esto, mucho ojo, aplica no solo a la PNC, sino que a todas las instituciones del país.

18 de julio de 2016, 11:07

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