Macho y hembra

El género es un concepto cultural más complejo que las categorías que denota el sexo biológico. (Foto: imagenes4ever.eu).

El género es un concepto cultural más complejo que las categorías que denota el sexo biológico. (Foto: imagenes4ever.eu).

En el mundo moderno esos términos deberían estar reservados para los animales sexuados. No obstante, se aplican aún para varios representantes de lo peor de la raza humana.

El ser humano no es “hembra” o “macho”, sino “hombre” y “mujer”, pues el componente de dignidad otorga a nuestros cuerpos algo más que ser un simple vehículo para la reproducción. Eso, parece ser, es ajeno a un montón de bípedos que se pasean por allí regalando actos sexuales, sin humanidad alguna. 

También usamos el término “macho” para referirnos a aquél ser que atropella a las mujeres y caballeros, sin distinción, que se topa en el camino. Es el que tiene por inteligencia superior la fuerza bruta y difícilmente puede articular un discurso de dos minutos de manera fluida. El “macho” que no tiene forma de frenar su ego en la mejor demostración de liderazgo “alfa” que existe. En esas personas, la inteligencia, la cortesía, el respeto, la tolerancia no encontraron espacio por cuerpos llenos de egos inflados. 

En Guatemala también se escucha a muchos que se refieren como “machas” a algunas mujeres. Encuentro este término bastante más ambiguo, ya que una “macha” puede ser una mujer valiente que no se deja de alguien más. Una de esas mujeres que sabe lo que vale y defiende sus derechos. Algunas otras veces he escuchado el término en un tono despectivo respecto a mujeres que practican deportes o realizan actividades “típicamente masculinas”. ¿Qué es ahora típicamente masculino y qué es típicamente femenino? Hace unos años reparar una prenda de vestir o cocinar eran actividades puramente femeninas. Ahora, son habilidades necesarias para sobrevivir. Hombres que viven solos requieren habilidades de este tipo para no sucumbir. Cambiar una llanta, hacer pesas, karate o boxeo, eran actividades “masculinas”. Deberían venir a ver mis clases de karate en las que abundan las mujeres. 

No hay actividades, deportes, profesiones típicas de un lado o del otro. Es así que tampoco hay “valores femeninos” y “valores masculinos”. Hay valores. 

Abrirle la puerta a una persona, ceder el paso en un lugar estrecho, escuchar atentamente, tratar con cortesía, ser respetuosos, no son “actividades” para un sexo o para otro. Son comportamientos deseables en todos, frente a todos. Ver a una persona, hombre o mujer, con una llanta pinchada es una oportunidad de ofrecer ayuda… nada más. 

La postura “feminista” que raya en el “no sea cortés conmigo” es igual de desagradable que la postura “machista” de “las mujeres son objetos sexuales”. La cortesía no pelea con nadie, salvo el que quiere pelear por pelear. 

Es así que muchas veces se confunden los gestos de cortesía con “patriarcados”, “machismos”, etcétera. Yo soy de los que cede el paso al llegar a una puerta o un elevador. Sea hombre o sea mujer. Soy de los que ofrece invitar y verdaderamente paga la cuenta cuando ofreció invitar, sea hombre o sea mujer y no me molesta que una amiga o cliente mujer diga “hoy pago yo”. 

El respeto deviene de ser personas. Usémoslo, siempre. 

01 de diciembre de 2015, 12:12

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502
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