Maestros, panaderos y ginecólogos: supuestos empleados del Congreso

Órdenes de captura y solicitudes de antejuicio son los resultados del hallazgo de al menos 50 plazas fantasma y otras anomalías en la gestión de personal del Congreso. 

El Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) se basaron en el análisis de la documentación de las contrataciones que se efectuaron en el período 2014-2016.

Plazas autorizadas durante la gestión de Luis Rabbé.
Plazas autorizadas durante la gestión de Luis Rabbé.

Las autoridades advirtieron que se trataba de plazas fantasma porque las personas contratadas nunca se presentaron al Congreso, pese percibir un salario mensual. La mayoría laboraba para otra institución o tenía otro tipo de ocupación.

El exdiputado Alfredo Rabbé habría solicitado la contratación de tres personas por un salario de entre 10 mil y 15 mil quetzales, pese a que una de ellas laboraba para el Ingenio Magdalena; otra para la entidad Lea Servicios, y la tercera en Aeronáutica Civil, por lo que nunca llegaron al Legislativo. 

Detalle de algunas de las plazas asignadas a Alfredo Rabbé, Carlos López y Édgar Cristiani.
Detalle de algunas de las plazas asignadas a Alfredo Rabbé, Carlos López y Édgar Cristiani.

Carlos López cuenta con tres plazas ocupadas por un extensionista del Ministerio de Agricultura de Palín, Escuintla; una habitante de Alta Verapaz; y un ginecólogo que prestó sus servicios como obstetra de un sanatorio en Chimaltenango, en el mismo período que supuestamente laboraba para el Parlamento.

Édgar Cristiani tenía en su personal a un panadero, cuyo supuesto sueldo del Congreso era de 10 mil quetzales, mientras desempeñaba servicios de limpieza y mantenimiento para la empresa del exdiputado, Cleanomatic, y otras cuatro personas más. 

En el personal asignado a Carlos Herrera figura su nieta quien realmente laboraba para la empresa Panamericom y seis personas contratadas por compañías a su nombre; y en el de Julio López Villatoro, seis hombres que vivían en Huehuetenango, entre ellos un maestro de primaria.

El expresidente del Congreso Arístides Crespo también cuenta con cuatro personas que pese a tener un salario asignado de 15 mil quetzales, no se presentaron. Entre ellas figura una secretaria de Tanques del Pacífico, un bachiller de la empresa Inresa, una comunicadora y docente de la Universidad Rafael Landívar y una empleada del Registro Mercantil. 

Luis Rabbé, quien fungió como presidente del Legislativo, además de aprobar diversas plazas anómalas, tenía a seis personas entre sus filas que nunca fueron vistas por el resto de empleados del Congreso. Uno de ellos viajó en siete oportunidades al exterior del país, pese a estar asignado a la Unidad de Inventarios por un sueldo de 20 mil quetzales; una visitadora médica, una empleada del Inguat; y otro trabajaba para una radio local y para la entidad Sepsa, propiedad del diputado.

En el caso del parlamentario César Fajardo, se le identificaron tres personas que cobraban salarios y no asistían a sus labores, una de ellas trabaja para el Ministerio de Salud. 

Durante la investigación también se identificaron ocho personas que residen en Sololá y que, pese a tener vínculos laborales con el Ministerio de Salud, de Educación y de Desarrollo, figuraban entre el personal de Manuel García Chutá.

Sin embargo, las plazas fantasma no se limitan a los legisladores, ya que el exdirector del Congreso, Luis Mijangos, también solicitó la contratación de dos mujeres que devengaban 20 mil quetzales mensuales, mientras una laboraba como Coordinadora Regional para la Fundación Elecciones Infantiles de Centroamérica; y la otra, como instructora de manualidades para la Municipalidad de Villa Nueva.

27 de mayo de 2016, 07:05

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