Los medios deben preguntar y Jimmy debe ser transparente

La segunda conferencia de prensa del presidente Jimmy Morales terminó mal.

En vez de responder a las preguntas, el mandatario se lanzó a reclamar a los periodistas porque varios medios hemos insistido que el presidente entregue una declaración de probidad completa y con el detalle de su patrimonio.

Resultado: las redes sociales le recordaron al mandatario que está obligado a transparentar sus pertenencias, la etiqueta #MeEnojoComoJimmy se volvió tendencia y varios analistas políticos comentaron que el mandatario está perdiendo la compostura, demasiado pronto y demasido seguido.

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No es un buen comienzo. La nueva administración acaba de cumplir un mes en el poder, ni siquiera ha terminado de nombrar a sus cuadros, y ya entró en conflicto con la prensa. 

El presidente Morales debe entender que los medios seguirán haciendo su trabajo y no dejarán de preguntar y exigir la información que es relevante para la sociedad, así a él le resulte molesto o le caiga mal.

En Soy502 entendemos que el papel medular que debe jugar la prensa independiente es funcionar como un contrapeso al ejercicio del poder. Las repúblicas democráticas operan con un sistema de pesos y contrapesos cuyo propósito estriba en evitar los abusos y la corrupción.

Durante la campaña y luego de ganar las elecciones, el señor Morales se comprometió a hacer pública su declaración de probidad.

Tenemos varios videos donde el mandatario afirma que será transparente al difundir no sólo el monto, sino cómo están conformadas sus propiedades. Incluso aseguró que contrataría a una firma auditora para hacer entrega de esa información de manera detallada.

El presidente Morales puede poseer ahora un patrimonio de cinco, ocho o quince millones de quetzales: no importa. Lo imprescindible es establecer qué tiene y cuánto vale, para luego comparar esa hacienda con la que haya podido adquirir al dejar el cargo. Sería importante que tuviéramos también la de su esposa.

Lo que se le está requiriendo al mandatario al pedirle el detalle de sus posesiones no es información del otro mundo. Así deben reportarla –y lo han hecho-- otros funcionarios como diputados,  magistrados, ministros, o los jefes de la Fiscalía General o la Procuraduría de los Derechos Humanos, por señalar solo algunos ejemplos.

Quien ostenta un cargo público, en especial un alta investidura, debe estar dispuesto a someterse al escrutinio de la sociedad. Si esa exigencia no le cuadra al funcionario, si prefiere el abrigo de la privacidad, es muy sencillo: que se quede en casa, como persona anónima y no pretenda gobernar.

Esta no es una petición subjetiva: tal vez el mandatario deba recordar que decenas de miles de personas acudieron a manifestar el año pasado a la Plaza de la Constitución, exigiendo un cambio en la conducción política del país. Cumplir a medias con las declaraciones de probidad es hacer más de la "vieja política": más de eso mismo que el propio Jimmy prometió erradicar, más de eso que los guatemaltecos ya no aceptamos ni estamos dispuestos a tolerar.

Adicionalmente, el presidente ganó las elecciones por una promesa muy simple: “ni corrupto ni ladrón”.  Esa fue la esencia de su campaña y por lo mismo, los medios vamos ser especialmente insistentes para reportar cómo cumple él con ese ofrecimiento central. 

Ojalá el presidente recapacite y entregue su declaración de probidad completa. Si así lo hace, sería una señal de que no ha renunciado ya, a poco más de 30 días en el poder, a limpiar de corrupción la Casa Presidecial y dirigir al país de una forma diferente, en vez de enviar un mensaje deplorable a la población y al resto de funcionarios.

Ojalá también Jimmy sepa replantear su manejo de la información para la próxima conferencia, porque estamos empezando con un desgate que es tan destructivo como innecesario.

05 de febrero de 2016, 16:02

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