Melancólico sonido de marimba conquista Georgetown, Delaware

Son las 12:30 horas del 15 de septiembre de 2016, en Georgetown, Delaware, Estados Unidos, una ciudad habitada por más 15 mil guatemaltecos, y de pronto se escuchan las dulces notas de la marimba. Un grupo de connacionales recuerdan a miles de kilómetros de distancia la Independencia de su patria, haciendo sonar las teclas de un instrumento que fue 100% construido en la unión americana.

El sueño de tener una marimba que acompañara las alegrías y tristezas de los connacionales en esa comunidad donde conviven miles de guatemaltecos se ha vuelto una realidad.

En Delaware viven unos 15 mil guatemaltecos originarios de Tacaná, Ixchiguan, Malacatán, Pajapita, Huehuetenango, Quetzaltenago, Jutiapa. Los norteamericanos le dicen Little Guatemala a la ciudad de Georgetown
Óscar González
, guatemalteco residente en Estados Unidos

“En el año 2001 fui a un festival guatemalteco a Washington, allí vi un conjunto que tocaba una marimba, pero estaba hecha de fierro (metal), yo me acerqué y les dije que no sonaba igual a la nuestras y les prometí que les construiría una”, explicó Carlos Pérez, un guatemalteco que desde hace 24 años reside en Estados Unidos.

Ayer (15 de septiembre) fuimos a tocar a La Casita, un centro que atiende a niños que no entienden el idioma ingles, allí les ayudan con las tareas, para que puedan ir bien en la escuela y educarse adecuadamente
Carlos Pérez
, guatemalteco residente en Delawere

La elaboración de la marimba no fue fácil, pues aparte de lo complejo que es hacer que cada tecla y cada pieza suenen afinadas, el problema más serio para Carlos fue que en el territorio en que se encuentra no existe el hormigo que es la madera con la que fabrican las marimbas.

“La verdad es que nunca me di por vencido, con tutoriales y gracias a la tecnología fui viendo como hacer cada pieza y poco a poco lo logré. Como no tenía opción de madera de hormigo, gran parte de la marimba es de madera de pino, para nosotros su sonido es muy especial y nos recuerda lo más lindo que tenemos, que es haber nacido en Guatemala”, explicó.

Al tener construida la marimba, intentó contactar a los muchachos a quienes le ofreció regalar el instrumento, sin embargo el grupo habían recibido donaciones de otros connacionales y compraron uno en Quetzaltenango, por lo que Pérez se quedó con su marimba y así empezó un nuevo sueño: aprender a ejecutarlo.

Somos orgullosamente guatemaltecos y a la mayoría que vivimos en Estados Unidos nos reconocen como buenos trabajadores y como buenas personas.
Carlos Pérez
, guatemalteco residente en Delawere

“Poco a poco fuimos aprendiendo y hemos formado un grupo, algunos llegan otros se van, pero hasta ahora llevamos unos 14 años tocando en diversos lugares. A nosotros no hace feliz”, sentenció Carlos, un hombre de 37 años originario de la aldea San José, Pajapita, San Marcos, quien se gana la vida haciendo a mantenimiento de casa en los sectores cercanos a su vivienda.

Pasados los festejos del 15 de septiembre, Carlos, sus hijos y amigos guardan la marimba en un lugar especial, a la espera de otro acontecimiento importante, para volver a hacer sonar las dulces melodías del instrumento nacional.

*Con información de Óscar González 

16 de septiembre de 2016, 16:09

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