Metallica en Guatemala: Lo que no se vio antes y durante el concierto

Tras varios días de esperar a que las puertas del estadio Cementos Progreso abrieran para presenciar el concierto de Metallica en Guatemala, la impaciencia acabó cerca de las cuatro de la tarde para miles de seguidores de la banda estadounidense que esperaron fielmente cada minuto, cada hora, cada día esta fecha.

Y a pesar que la lluvia amenazaba con ser un enemigo de los roqueros, al final solo fue un elemento más que le dio un toque de dramatismo a la espera. Algunos lograron obtener capas pláticas y otros se cubrían con lo que encontraran a su paso. 

Los hombres y mujeres, chicos y grandes con sus camisetas negras, pelo largo, bebidas y muchas ansias esperaban su ingreso. Muchos aprovechaban el tiempo para comer, platicar, tomarse fotos y calentar la garganta con algunas canciones de Metallica

La llegada hacia el recinto de la zona 6 era complicado en ambas vías. El congestionamiento era cada vez más pesado mientras se hacía de noche. 

Por fin, los primeros en la fila empezaron a entrar al estadio y corrían para buscar el mejor lugar. A eso de las cinco y media de la tarde, la lluvia parecía desaparecer, pero tenía guardado un As bajo la manga. 

  • LA ESPERA...

Los elementos de seguridad privada y de la Policía Nacional Civil vigilaban que todo transcurriera en paz. Una primera prueba de sonido alertaba a los asistentes que empezaban a correr por el lugar para ingresar a los graderíos o a la gramilla.

Cerca de las ocho de la noche, Metal Réquiem hizo su aparición en el escenario y eso emocionaba a la concurrencia que había esperado ya por mucho tiempo. Su presentación duró cerca de 30 minutos y al dejar el escenario, todo era una mezcla de sentimientos en los rostros de la gente. 

Y tras una hora de espera, la banda hizo su aparición en el escenario cerca de las nueve y media de la noche. La oscuridad se apoderó del estadio que rápidamente fue iluminado por las luces de los celulares de los fanánticos de Metallica

Lo que siguió por más de dos horas no puede resumirse en unas cuantas palabras. Mientras sonaban canciones como "One", "The Unforgiven", "Master of puppets" y sus nuevos éxitos, los cuatro integrantes de la banda estadounidense dieron lo mejor para no defraudar a sus admiradores. 

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"¡Guatemala, Qué chilero!", fueron las palabras con las que Robert Trujillo, bajista de la banda se despidió del país, mientras que Lars Ulrich dejó una promesa de regresar pronto a Guatemala.

04 de noviembre de 2016, 17:11

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