Migrante guatemalteca narra cómo vivió el ataque armado en UCLA

Nunca llegar tarde iba a tener tanto premio. Así lo pensó esta estudiante universitaria de iniciales E.M., hija de migrantes guatemaltecos, que se encontró el edificio de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) cerrado y custodiado por las fuerzas policiales en la mañana del miércoles pasado cuando pretendía entrar para entregar unos ensayos.

El ataque armado concluyó con dos personas fallecidas de las cuales una fue identificada como el profesor Klug de ingeniería aeronáutica.

La joven estudiante de Español y Antropología en el campus de la UCLA a la que contactó Soy502, que prefirió mantener oculta su identidad, relató cómo vivió esos momentos. A continuación, les dejamos su testimonio y el de su madre:

"Yo iba en camino cuando sucedió el ataque y no tuve la experiencia de estar dentro del edificio, pero la verdad que uno se pone nervioso. La verdad es que nos avisaron que estaba cerrada la escuela pero yo todavía me quedé cerca por si volvían a abrir yo no quería perder mis puntos de los proyectos que tenía que entregar.

La escuela siempre hace pruebas de alerta por mensaje de texto y correo electrónico pero esta vez si fue una alerta de verdad. Nos iban dando actualización de lo que iba sucediendo. La primera vez nos decían que había actividad policíaca en la escuela en tal edificio. Ya la siguiente vez nos dijeron que había disparos en la escuela que nos mantuvieramos alejados. La tercera vez ya nos pidieron que nos refugiáramos en los lugares más cercanos y que no saliéramos hasta que la policía no llegara a por nosotros y si ellos nos decían que ya podíamos salir. Yo no estaba allí pero igual recibía los mensajes.

Si hubiera llegado a la misma hora de ayer me hubiera tocado estar encerrada ahí en lo que averiguaban qué era lo que pasaba y cómo nos sacaban de ahí a salvo si no pasaba a peores.
estudiante de UCLA

Yo iba temprano para poder sacar copias de un ensayo pero me agarró la tarde porque estaba terminando otro ensayo entonces ya no logré llegar a tiempo. Pero si hubiera llegado a la misma hora me hubiera tocado estar encerrada ahí en lo que averiguaban qué era lo que pasaba y cómo nos sacaban de ahí a salvo si no pasaba a peores.

Cuando comencé a recibir los mensajes me preocupé un poco pero también me pasó por la mente que no fuera una alerta falsa porque ha habido varias. Pero a la vez pensé en no acercarme tanto por si era una bomba, porque como no se sabía al principio para no estar demasiado cerca y que me agarre a mi también. Más que todo preocupación mis compañeros si están bien pero ellos no estaban en los edificios involucrados."

La madre de la joven, originaria de Izabal, migró a los EE.UU. hace unos 30 años. Ella era la que le llevaba a la escuela mientras su hija terminaba su proyecto, recordó lo momentos de nervios que se dan unas semanas antes de que su hija de 21 consiga graduarse:

"Yo me puse a llorar porque ella me dijo mami hay una alarma en la escuela y al ratito ya venía la policía, como 100 patrullas, un montón de policías, las sirenas y todo, me puse nerviosa. Ella está estudiando y en dos semanas se gradúa. El 12 de junio son las graduaciones y tiene que hacer un año más para hacer un máster y poder agarrar un trabajo mejor pagado."

07 de junio de 2016, 11:06

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