Los momentos memorables de Francisco antes de partir de México

Antes de celebrar su última Misa en territorio mexicano, el Papa Francisco se detuvo en Ciudad Juárez para rezar por los migrantes ante una cruz colocada frente al Río Grande en la frontera entre México y Estados Unidos.

La cruz estaba rodeada de zapatos viejos y sandalias que simbolizan la dramática situación de los migrantes que muchas veces mueren tratando de cruzar hacia Estados Unidos. Al depositar un ramo de flores dio la bendición a fieles católicos al otro lado de la frontera. 

Reza con reclusos 

Los mariachis que interpretaron el "Cielito Lindo" ante el papa esta vez no llevaban sombreros charros y trajes brillantes, sino que iban vestidos con los uniformes grises de los presos de la cárcel mexicana de Ciudad de Juárez el Cereso 3, que el pontífice visitó.

El papa Francisco siempre ha querido estar cerca de los presos, ya lo hacía cuando era arzobispo de Buenos Aires y ha seguido haciéndolo como obispo de Roma y en sus viajes internacionales.
 
 
Solo 30 hombres y 20 mujeres pudieron pasar en fila a saludar a Francisco y entregarle algunos regalos, como objetos de cerámica o un báculo de madera tallado por uno de los presos.
 
 
Ante los 700 presos elegidos entre los cerca tres mil encarcelados que se encontraban en el patio de la cárcel, denunció que se haya olvidado que lo realmente importante es "la vida de las personas; sus vidas, las de sus familias, la de aquellos que también han sufrido a causa de este círculo de la violencia".
 
* Con información de EFE, AFP y CNN 
 

17 de febrero de 2016, 18:02

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