Una reflexión colectiva en medio de la crisis interminable

Desterrar el miedo, escuchar al otro y estar dispuestos a ceder: solo así podemos rescatar el rumbo los guatemaltecos. (Foto: Archivo/soy502)

Desterrar el miedo, escuchar al otro y estar dispuestos a ceder: solo así podemos rescatar el rumbo los guatemaltecos. (Foto: Archivo/soy502)

El calvario en el Roosevelt, la tala de árboles del aeropuerto, la tragedia en el Hogar Seguro, los interminables casos de corrupción y ahora, el revuelo desatado por el presidente…

Como guatemalteco, me duele enumerar las situaciones que nos han conmocionado recientemente. Ante lo que parece ser una crisis interminable, hemos buscado ansiosamente alguna luz que nos ilumine un rumbo positivo para el país. La realidad es que los únicos que podemos generar esa luz somos nosotros mismos, los guatemaltecos.

Para que esto pueda suceder, independientemente del desenlace de la inminente crisis política, los que estamos en una posición de influencia e incidencia tenemos que reflexionar sobre qué país queremos y cómo podemos empezarlo a construir. El proceso no será fácil, pero sin duda requerirá de tres cosas:

Lo primero es evitar que el miedo guíe nuestras acciones. El miedo nos polariza y nos paraliza. Algunos han sido muy hábiles para manipularnos utilizando el miedo para tratar de frenar los cambios que se están dando en el país. No podemos caer en esta trampa, y que esto evite que logremos acercarnos entre los que sí queremos que el país cambie y busquemos generar confianza.

Lo segundo que se requiere es que nos comencemos a escuchar. Todos tenemos derecho a tener posturas y a hacer propuestas. Lo que no se vale es considerar que somos dueños de la verdad. Si genuinamente queremos construir nación, tenemos que estar dispuestos a sentarnos en la mesa con distintos grupos, no sólo para expresar nuestra posición, sino realmente para escuchar y tratar de entendernos los unos a los otros. Reconozco que en más de alguna ocasión he sido culpable de socializar alguna propuesta, sin realmente escuchar. Tenemos que cambiar esta forma de operar. 

Por último, tenemos que estar dispuestos a ceder, algunos más que otros, pero todos tenemos que reconocer que no es viable quedarnos atrincherados en nuestras posiciones tradicionales. Seamos empresarios, grupos sociales, periodistas, funcionarios públicos, tenemos que ser capaces de modificar nuestras posturas para buscar consensos en los distintos frentes que son necesarios en nuestro país.

Cuesta pensar por dónde empezar. Seguramente las crisis, tragedias y escándalos no han terminado. Debe continuar la lucha contra la corrupción y debemos reformar el sistema de partidos políticos ya que la estructura actual no está funcionando y es la base de nuestra participación democrática. Sea este o cualquier otro tema, espero que seamos capaces de afrontarlo sin miedo, escuchándonos y cediendo para buscar los acuerdos que el país necesita.

24 de agosto de 2017, 05:08

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