Neymar y CR7 tocaron el cielo con sus respectivas selecciones en 2016

Fuera del fútbol, 2016 fue el año para que se rompiera la maldición más extraña de la historia del deporte: los Chicago Cubs ganaron un campeonato después de 108 años de sequía.

Sin embargo, a pesar de que los Cachorros se llevaron toda la atención del mundo, dentro del deporte rey también hubo dos equipos que hicieron historia. Portugal y Brasil ganaron trofeos que nunca antes habían levantado, y lo hicieron gracias a dos personajes muy destacados: Cristiano Ronaldo y Neymar

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Portugal, por primera vez en su historia, ganó un título importante. Lo extraño fue que lo hizo con CR7 como entrenador después de una grave lesión que lo hizo salir entre lágrimas de la final de la Euro contra Francia. 

Hay que decir que el torneo de Ronaldo no fue el mejor, pero dos goles suyos en la fase de grupos fueron clave para que su selección diera la gran sorpresa. Portugal sufrió demasiado y pasó de milagro a octavos de final, con tres empates contra rivales que parecían accesibles: Islandia, Austria y Hungría. Ante estos últimos, CR7 firmó un doblete que le permitió a su país seguir adelante.

Croacia en tiempos extra, Polonia en penales, Gales (el único en tiempo regular) y Francia en tiempo extra fueron los rivales derrotados rumbo al título. Cristiano marcó su penal ante los polacos y anotó el primer gol ante la selección de su amigo Gareth Bale

Una imagen que lo dice todo. CR7 dejó la final por lesión. (Foto: AFP)
Una imagen que lo dice todo. CR7 dejó la final por lesión. (Foto: AFP)

En la final, como muchos recordarán, tuvo que dejar el partido por lesión y actuó como un segundo entrenador hasta que Éder marcó el gol que hizo historia para Portugal. 

Neymar fue de menos a más 

Brasil llegó a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro con una misión gigante: ganar el oro en fútbol, el único título ausente en las vitrinas de la selección más grande del mundo. 

Para cumplir ese objetivo estaba Neymar, estrella del FC Barcelona. Sin embargo, las cosas no empezaron bien. Dos empates sin goles ante Sudáfrica e Irak levantaron muchísimas críticas sobre la selección local, que podía quedar eliminada en la fase de grupos. 

Sin embargo, la magia brasileña despertó de un momento a otro. Neymar y compañía se recordaron de que el talento les sobraba y golearon a Dinamarca por 4-0 después de un baile futbolístico. 

A partir de allí todo fue perfecto para la canarinha: vencieron 2-0 a Colombia y 6-0 a una sorprendente selección de Honduras. En la final esperaba Alemania, pero la cuestión contra ellos se complicó. 

Neymar y Grabriel Jesús con sus medallas. (Foto: AFP)
Neymar y Grabriel Jesús con sus medallas. (Foto: AFP)

Neymar había marcado por tercer encuentro consecutivo, pero lo alemanes lograron empatar para llevar el partido a penales. Y en esa lotería, los nervios se apoderaron de Río de Janeiro. ¿Y todo había sido una mala broma? ¿Y si el despertar de Brasil se iba a quedar en una tanda de penales?

Pero, para alegría de todo el Maracaná, Nils Petersen falló el quinto penal de Alemania y Neymar metió el suyo. Lo que vino después nos dejó sin palabras: lágrimas y una de las celebraciones más emotivas que se han visto recientemente sobre el campo. 

Eran lágrimas de felicidad, porque la mejor selección del mundo había despertado después de algunos años dormida. 

25 de diciembre de 2016, 09:12

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