No al espionaje

La SAAS es la encargada de prestar seguridad al binomio presidencial y a sus familias, incluso después de haber dejado el poder. (Foto: Archivo/Soy502)

La SAAS es la encargada de prestar seguridad al binomio presidencial y a sus familias, incluso después de haber dejado el poder. (Foto: Archivo/Soy502)

Hay que erradicar los vicios del pasado

El ministro de Gobernación, Francisco Rivas, confirmó hace unos días una noticia preocupante: las autoridades estarían investigando a un grupo de agentes de la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad, SAAS, a quienes se les asignó la misión de espiar a un grupo de periodistas, políticos de oposición y activistas sociales.

Mientras se lleva a cabo la investigación, los agentes no fueron dados de baja. Simplemente, se les transfirió a otra posición, tanto a ellos como al ex militar que les habría ordenado esta misión que recuerda los años siniestros del conflicto armado.

Según reveló elPeriódico, el infausto plan fracasó porque uno de los agentes se negó a cumplir la orden y acudió al Procurador de los Derechos Humanos para denunciar  al delincuente con grado militar que intentó resucitar esta modalidad en ciernes de represión política.

  • ADEMÁS:

El presidente Jimmy Morales debería asegurarse de que el agente que dio la voz de alarma no solo conserve su empleo, sino que sea honrado y reconocido por proteger los derechos de los ciudadanos y negarse a cumplir órdenes ilegales. 

El ejemplo de esta persona anónima nos demuestra que en el servicio público siempre hay personas honestas que conocen su deber y las normas bajo las cuales deben actuar. Son estas personas las que deben ser enaltecidas, no los canallas, que muchas veces hacen de jefes, que suelen desviarse por los caminos de la corrupción y el abuso de poder.

A la vez, bien haría el mandatario en erradicar de su administración a toda esa ralea de oficiales que le dan mal nombre al Ejército y que una vez más, intentan volver a los vicios macabros del pasado.

  • LEE TAMBIÉN:

La arena de la lucha política es el Congreso, no los callejones mal iluminados o los vericuetos informáticos, donde los cobardes, hoy como ayer, acechan a los rivales. 

22 de agosto de 2016, 10:08

cerrar