Hemos sido engañados: no desayunar no es malo

El desayuno es importante solo si tienes hambre. (Foto: Archivo)

El desayuno es importante solo si tienes hambre. (Foto: Archivo)

Yo no desayuno”, ya sea por la hora, porque el tiempo, por las opciones o simplemente porque no les gusta. Hay muchas personas que no hacen este tiempo de comida.

Este hábito es mal visto y poco recomendado por expertos y personas mayores, sobre todo las madres y las abuelitas, sobre el daño que se hace al metabolismo, por no hacer, “la comida más importante del día”.

Un estudio de 2013 publicado en el semanario científico Circulation encontró que los hombres que no desayunan tienen un riesgo significativamente mayor de padecer una cardiopatía coronaria que aquellos que desayunan. Sin embargo, como en el caso de casi todos los estudios sobre el desayuno, se trata de una asociación y no de una causa.

En un artículo publicado en The American Journal of Clinical Nutrition en 2013, los investigadores revisaron la literatura sobre el efecto del desayuno en la obesidad, a fin de considerar este tema específicamente. Lo primero que notaron fue que a los investigadores de nutrición les encanta publicar resultados que muestran una correlación entre no desayunar y la obesidad

También encontraron errores importantes en los hallazgos. Influyeron constantemente en la gente para interpretar sus resultados a favor de una relación entre no desayunar y la obesidad. Usaron incorrectamente el lenguaje causal para describir sus resultados. Citaron engañosamente lo que encontraron otros investigadores y también utilizaron lenguaje causal para citar los resultados de otros. La gente cree y quiere que creas que no desayunar es malo.

Pero una revisión exhaustiva de todas las investigaciones observacionales señala los errores metodológicos en este campo, al igual que los problemas que surgen al combinar en un análisis los resultados de estudios influidos por las tendencias de publicación. Las asociaciones deben ser vistas con escepticismo y confirmadas con ensayos prospectivos.

Muchos de los estudios son financiados por la industria alimentaria, que tiene una tendencia clara. Kellogg’s financió un artículo frecuentemente citado cuya conclusión es que comer cereal en el desayuno está asociado con ser más delgado. El Quaker Oats Center of Excellence, parte de PepsiCo, financió una prueba que demostró que comer avena u hojuelas de maíz escarchadas baja de peso y reduce el colesterol.

¿Y qué pasa con el argumento de que los niños se comportan y se desempeñan mejor en la escuela si desayunan? Si bien las revisiones sistemáticas encuentran que a menudo este es el caso, debemos considerar que una gran parte de las investigaciones parten de la observación del impacto de los programas de desayuno escolar.

Una de las razones por las que el desayuno parece mejorar el aprendizaje y el desarrollo infantil es que, lamentablemente, demasiados niños no comen lo suficiente.

La conclusión es que la importancia de desayunar no está nada clara. Si tienes hambre, desayuna, pero no te sientas mal si prefieres no hacerlo y no escuches más sermones al respecto. El desayuno no tiene poderes místicos.

Tomado de New York Times en español.

30 de mayo de 2016, 08:05

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