¡No seamos cobardes!

Un grupo de diputados ríe al aprobar el #PactoDeCorruptos. (Foto: Wilder López/Soy502)

Un grupo de diputados ríe al aprobar el #PactoDeCorruptos. (Foto: Wilder López/Soy502)

En la vida, a todos nos han inculcado que hay ciertas ideas, prácticas y hábitos —valores— que son importantes. Hemos aprendido que es trascendental ser honestos, íntegros y justos. Nos han inculcado lo importante de ser confiables y dedicados. Hemos aprendido que es vital cumplir con las leyes y nos han enseñado la importancia de ser generosos.

Estos y otros valores hoy forman parte de nuestra ética personal y debiesen guiar nuestras acciones. 

Entonces, si somos personas “de valores”, ¿por qué no hacemos lo correcto? ¿Por qué mentimos? ¿Por qué hacemos cosas a escondidas? ¿Por qué hacemos nada ante la injusticia? ¿Por qué hacemos las cosas a medias en el trabajo? ¿Por qué violamos las leyes? ¿Por qué no somos dadivosos?

Existen muchas razones por las que no hacemos lo ético. A menudo, por considerarnos “buenas” personas, nos justificamos diciendo: “solo lo voy a hacer esta vez”. Muchas veces afirmamos: “todo el mundo hace lo mismo”. En otras ocasiones, tomamos una postura utilitarista y razonamos nuestras acciones manifestando: “el fin justifica los medios”. Hay situaciones en las que argumentamos: “no hice nada malo; mi jefe me pidió que lo hiciera”.    

Al final, no hacemos lo correcto porque aun sabiendo cuál es la salida ética, decidimos no tomarla. Y actuamos así porque no somos valientes; porque no tenemos el hábito de hacer lo moral.

No hacemos lo ético porque no tenemos coraje. Somos cobardes y no vencemos nuestro miedo a decir: “¡Yo no hago eso! ¡Yo solo hago lo correcto!”. Preferimos lo fácil, lo más rápido, lo más conveniente. Preferimos hacer lo que todos hacen. Preferimos no meternos en “clavos”. Muchos jueces, magistrados, diputados y empresarios, por ejemplo, no se meten en “clavos” y con su falta de valor contribuyen a que se mantenga el estatus quo en nuestro país.    

No hacemos lo correcto porque carecemos del hábito de actuar acorde con nuestros valores. No trabajamos en nosotros mismos, no nos cultivamos. No ponemos en práctica el consejo de Aristóteles: “La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía”.

Hacer lo correcto no es fácil. Necesitamos de valentía para ser siempre fieles a nuestro carácter moral y que nuestras acciones sean congruentes con nuestros valores. Necesitamos desarrollar el hábito de hacer lo ético.

¡Hagamos lo correcto! Tengamos el valor de “nadar contra la corriente” cuando sea necesario. Ya lo dijo Winston Churchill: “Un hombre hace lo que debe, a pesar de las consecuencias personales, a pesar de los obstáculos, peligros y presiones”.

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18 de octubre de 2017, 12:10

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