La noche en la que la Sub23 de Kenton doblegó a México

Era una cálida noche de marzo de 2008 en el Home Depot Center (hoy Hub Center) estadio de Carson en California. Ahí se enfrentaban las selecciones de México y Guatemala en busca de un boleto a la semifinales en el preolímpico camino de los Juegos Olímpicos de Beijing, China. La noche en la David venció a Goliat.

En ese partido, no sólo se venció al gigante de la Concacaf, si no que se humilló de tal manera a los aztecas que los dirigentes de la Federación Mexicana de Fútbol se vieron obligados a destituir a unos de sus iconos: Hugo Sánchez (aunque su salida se oficializó un tiempo después). “El Pentapichichi” fiel a su estilo nunca admitió que el conjunto centroamericano fue superior. 

Posteriormente, la Bicolor perdió en penalti contra Honduras por el boleto a los Juegos Olímpicos. Los catrachos fueron campeones del torneo.

El baile a México

Fue una noche soñada, los dirigidos por el costarricense Rodrigo Kenton llegaba con mucha ilusión, invictos y dejando en el camino nada más y nada menos que a Costa Rica a la que vencieron en la triangular disputada en Guatemala. Antes dejaron en camino a Nicaragua.

El marcador fue 2-1 con goles de Carlos Villa y Mynor López Campollo. En Guatemala, el resultado se celebró con todo y no era para menos, los mexicanos llegaban con un equipo lleno de estrellas que ya habían debutado en la liga profesional y con el amplio cartel de favoritos, hasta se dieron el lujo de no convocar a Giovani Dos Santos quien ya era figura en las canteras del FC Barcelona, además de Guillermo Ochoa, Villaluz, Esqueda entre otros.

Estadio lleno por mayoría de mexicanos (60-40), se cantaron los himnos y la presión se sentía. Los mexicanos lucían confiados y los nacionales en cambio estaban más concentrados, sabían que era el partido clave.

México pegó primero y al 21 ya ganaban tras encontrarse con una pelota que no pudo ser despejada por la zaga nacional.

Con el 1-0, los nacionales no se intimidaron y por el contrario el tricolor despertó al monstruo. Los circuitos de fútbol de José Contreras, Jean Márquez y Marco Pappa comenzaron a dar sus frutos, dos llegadas con peligro.

Los verdes no tenía el control del balón y lucían incómodos, Hugo Sánchez gritaba y trataba de ordenar, pero no encontraba la fórmula, y no la encontró.

Sobre el cierre del primer tiempo se logró una gran jugada en asociación que inició con un balón robado en el área guatemalteca y permitió que los talentosos se juntaran: Manuel León, Pappa, Moyo, Marquez y asistencia perfecta para Carlos Villa, quien pese a que el balón le quedó un poco atrás pudo sacar un potente disparo que superó a Ochoa y decretó la paridad.

“No sabía que sería titular, me enteré antes de salir del hotel, no lo esperaba, pero fue como muchas veces lo soñé. Pasaron tantas cosas en mi mente en ese instante y lo que vino después es simplemente indescriptible”, rememoró Villa sentado en su oficina donde trabaja en el negocio de su familia.

Carlos era el único que no jugaba en un club, lo hacía en una universidad de Houston y no faltó quien lo adversara por eso, sin embargo el espigado delantero no desentonó.

“No pude estar en el primera eliminatoria por estudiar, pero en la segunda el profesor me siguió dando confianza. Debí de adelantar materias, tomar algunas en lía y esforzarme mucho más, Fue un año muy duro, pero todo valió la pena”, relató Villa.

Si el grito de gol de los mexicanos fue estruendoso, el del empate de los chapines lo fue mucho más. Era solo el principio de lo que sería una noche de pesadilla para los vecinos de norte.

En el segundo tiempo y con la charla técnica de Kenton, los guatemaltecos salieron a ser más, a buscar todo o nada, a adueñarse del balón, a desesperar al rival y sobre todo a jugar bonito, elegante y con mucho sentido.

El tiempo pasaba, Hugo Sánchez se desesperaba y sus seguidores en las gradas también. Silbidos, insultos y uno que otro conato de bronca entre los mismos verdes. Guatemala era mejor y sólo le faltaba un gol más para que reflejarlo en el marcador.

La jugada preparada

Como no podía ser de otra manera, la jugada que la selección de Kenton llevaba ensayando casi dos años y que nunca había salido llegó en el momento más oportuno. Tiro de esquina desde la derecha. Marco Pappa a pierna cambiada lanzó un centro a primer palo, allí aparecieron varios posibles rematadores: Cristian Noriega, Marvin Ávila, Wilson Lalín y López Campollo. El segundo logró conectar perfecto un remate con la cabeza, anticipando a las torres aztecas y enviando al balón al fondo de las redes.

Un momento único, los guatemaltecos imponían condiciones, las banderas azul y blanco estaban por todo lo alto y el grito de olé, olé, guate, guate se hacía sentir a cada momento más fuerte.

Los mexicanos perdieron la compostura y el reloj los agobiaba, algunos de sus aficionados optaron por salir, mientras que otros buscaban calar su enojo buscando pleito no importaba si era con el rival o con sus mismos compatriotas.

“Superé la marca, vi la pelota, salté y sentí como la conectaba, sabía que iba para adentro y comencé a correr. Escuché el grito de la gente y solo quería gritar y que lo que sentía no se acabara nunca. Lloré al ver a los nuestros llorar y abrazarse”, explicó López.

El tiempo expiró, y la locura azul y blanco era enorme, los guatemaltecos cantaron el himno otra vez, a capela y a todo pulmón. Los chicos de Kenton les dieron la alegría que esperaron por décadas. Por primera en mucho tiempo no recibirían las burlar de los mexicanos y disfrutarían ver el sufrimiento y enojo de los comentaristas en la televisión, la radio y los medios escritos.

La Selección Sub23 de Rodrigo Kenton se convirtió en la base de la la Bicolor mayor. (Foto: Nuestro Diario)
La Selección Sub23 de Rodrigo Kenton se convirtió en la base de la la Bicolor mayor. (Foto: Nuestro Diario)

“Nunca habíamos jugado con un estadio repleto, sentimos la presión, pero sabíamos que el trabajo nos respaldaba. Kenton nos trabajó en lo técnico, táctico, físico, pero sobre todo en lo mental y eso nos dio confianza. Los paisanos nos alentaron tremendamente y se hicieron sentir. Verlos llorar de felicidad es algo que no olvidaremos nunca”, dijo Jean Márquez.

Los que pudieron ir al estadio llamaron a amigos, familiares y conocidos. Los que lo siguieron por la televisión en toda la unión americana celebraron hasta el amanecer. Uno que otro no se presentó a trabajar al otro día. Fue una noche muy especial.

“La gente llegó al hotel y a los entrenamientos antes de ese partido y nos pedía que le pusiéramos ganas contra México. Nos contaron sus vivencias y nos hicieron ver que en Estados Unidos tienen muchas cosas pero que de igual forma no cambian Guatemala y muchos de ellos se fueron porque simplemente no tuvieron opción”, explicó Erwin “El Abuelo” Morales, quien por una lesión no pudo jugar el torneo pero acompañó al equipo ya que era un titular indiscutible y aunque lo intentaron recuperar fue imposible.

El método de Kenton

Pero, ¿qué hacía a esta Selección diferente a las otras? La respuesta no es sencilla y menos fácil de explicar. Pero hay factores que marcaron la diferencia. Primero el entrenador, quien no solo era un técnico si no también un formador, dentro y fuera de la cancha. Quizá le faltó “el ángel” de ganador.

Kenton se preocupó de muchos detalles que muchos otros no, primero en la selección y búsqueda de jugadores. El tico viajó a casi todo el país, vio jugadores de Primera, Segunda y Tercer División.

En sus convocatorias no hubo sólo jugadores de los clubes capitalinos como algunas veces pasó, él no solo pidió los cuadros de inscripción de las ligas para saber quienes tenían la edad si no que buscó a cada jugador en la posición.

“Sabía lo que buscaba, los defensas, altos fuertes, rápidos no me importaba si era de la Liga Mayor o de la Segunda División. Lalín estaba en Suchi pero era un jugadores recién llegado de La Máquina de la Tercera División allí le di seguimiento, Rafa Morales era de la especial de Antigua que estaba en Primera División en ese tiempo. Pappa no jugaba con Municipal y mire hasta donde llegó”, explicó el entrenador, quien es parte del equipo de técnicos analistas de la FIFA.

Y si los jugadores tenían características especiales el trabajo que hacía con ellos aun más, casi siempre trabajaba doble jornada y por las noches veían videos o trabajaban en lo psicológico.

Repetición, coordinación y alta exigencia era el día día de esa Selección. Cabe destacar que la preparación de ese combinado recibió mucho apoyo de la dirigencia de turno encabezada por Óscar Arroyo, ya que tuvo tiempo de trabajo, fogueos, seguimiento, pero lastimosamente ese cuerpo técnico no tuvo otra oportunidad donde pudo haber aportado aún más.

El lado humano

“Con esa Selección aprendí tanto, lastimosamente no hubo continuidad. Ese viaje a Estados Unidos será muy especial para mí, allí pude conocer a mi mamá quien vive allá y sin duda marcó mi vida para siempre. En lo futbolístico mucho de lo que se se lo debo a Kenton”, recalcó Wilson Lalín.

Jean Márquez y Carlos Castrillo mostraron sus condiciones en la Sub20 y Sub23 y eso les abrió la puerta a la titularidad en Jalapa, allí fueron campeones y posteriormente fueron vendidos a Comunicaciones en una de las transacciones más caras de la época entre clubes de la Liga Nacional. Algo similar pasó con Marvin Ávila y su paso de Suchitepéquez a Municipal. 

En la actualidad

Los jugadores de ese proceso que están retirados del fútbol son: Manuel León y Jaime Vides, además de Wilfred Velásquez que está regresando tras algún tiempo fuera y busca un lugar en Suchitepéquez. Carlos Villa terminó la Universidad en Estados Unidos y jugó con el Concordia Chagna de Rumania y luego un corto tiempo en Municipal pero tenía claro que sus aspiraciones estaban fuera del fútbol profesional. 

Jugadores como Ricardo Jerez (Argentina y actualmente Colombia), Marco Pappa (MLS, Everedise Holanda), José Contreras (Argentina y Chile), Mynor Ignacio López (Chile, Portugal y Venezuela), Marco Ciani (Chile) y Marvin Ávila (prueba en China) consiguieron jugar en el extranjero, mientras que el resto sigue activo.

Carlos Castrillo, Wilson Lalín, Rafael Morales, Erwin “El Abuelo” Morales y Jean Márquez juegan en Comunicaciones. Marco Pappa juega en Municipal, López Campollo (Marquense), 

Juegan en la Primera División: Cristian Noriega (Mixco), Marco Ciani (Aurora) y Jaime Carbajal (Usac). Abner Trigueros está en Juventud Pinulteca de la Segunda División.

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