El color de la Navidad lo ponen las flores de Pascua

Las exportaciones de la flor de pascua inician cada año en mayo y llegan hasta agosto. En 2013 se exportaron cerca de 42 millones de esquejes -pequeños tallos con unas hojas que luego y se covierten en la planta navideña. Durante los mismos meses del año pasado se exportaron alrededor de 40 millones.

El Director de la Comisión de Ornamentales de Agexport, Byron Calderón, dice que hay más de 80 variedades de pascua que se exportan hacia EE.UU. y localmente se producen unas diez. "Es el producto en maceta más vendido en una ventana muy corta (6 semanas)", expresa, añadiendo que el 95 % de la producción de esta planta en Guatemala se exporta a EE.UU. y el otro 5% a Europa y Asia.

Aunque ya forma parte de nuestra cultura navideña, Calderón explica que el consumo local es pequeño comparado con la demanda internacional de la 'Poinsettia', cómo se le conoce. "Realmente no tiene comparación, el mercado local no llegará a más de 650 mil plantas", comenta sobre la demanda de ésta en el país.

"Yo me atrevería a decir que la fuerza laboral en el sector de pascuas podría alcanzar unas 1 mil 500 plazas directas incluyendo el mercado local y las exportaciones", añade Calderón. Entre las plantas ornamentales que se exportan desde Guatemala, esta especie representa alrededor de un 10%.

Un trabajador del la plantación Ecke, en San Miguel Dueñas, prepara el último lote de este año. Las pascuas están asociadas a la Navidad porque florean precisamente durante esta temporada. (Foto: Luis Barrios/Soy502)
Un trabajador del la plantación Ecke, en San Miguel Dueñas, prepara el último lote de este año. Las pascuas están asociadas a la Navidad porque florean precisamente durante esta temporada. (Foto: Luis Barrios/Soy502)

La mayoría de los viveros que cultivan la flor de pascua en Guatemala se encuentran localizados en el área de San Miguel Dueñas, Sacatepéquez, pero Calderón confirma que esta planta mesoamericana se distribuye de México a Costa Rica. Esta flor cobró popularidad alrededor del siglo XVII, cuando los frailes franciscanos en México tomaron las plantas para sus celebraciones navideñas.

Calderón cuenta que aprovechando la naturaleza de estas plantas endémicas de la región, que florean durante el adviento, "se asoció la forma de la hoja a la estrella de Belén, y el color rojo al sacrificio, la sangre de Jesús en la cruz".

 

 

17 de diciembre de 2013, 09:12

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