El bosque del que emana el olor inconfundible de la Navidad

Hoy, muchas familias tienen ya en el centro de su hogar el árbol navideño. Muchos utilizan los árboles plásticos, que se venden en diferentes comercios y que, aunque se crea lo contrario, también implican un impacto ambiental por el uso de ese material. Otros prefieren los árboles naturales y, por fortuna, se ha encontrado una forma de contar con un pinabete natural sin que esto signifique matar un árbol y poner en peligro una especie. 

Desde hace más de una década, las plantaciones controladas son una alternativa para tener en casa el olor inconfundible de la Navidad, pero se trata también de un tema de conciencia, al verificar que el árbol y las ramas que se compran poseen la autorización para su comercialización.

Cómo los bosques se quedaron vacíos

Desde la década de 1960, el 'abies guatemalensis' -pinabete- cobró popularidad durante la época navideña. El uso de este árbol surgió como alternativa del chirivisco de los bósques secos del oriente del país. Pero una medida para salvaguardar una especie asolada fue la puerta para amenazar a otra.

"Fue el ingenio chapín", comenta Salvador Pira, representante de la Asociación Nacional de Productores de Pinabete (ANPROPIGUA), que tomó unas ramillas de pinabete, las clavó en una vara de madera y comenzó a comercializarlo como árbol de Navidad. "Como se parecen mucho a los árboles navideños de los catálogos estadounidenses y tienen buen aroma, cobraron popularidad", afirma Pira.

El 'abies guatemalensis' es de forma cónica, puede alcanzar los 35 metros de altura y los 90 cm de diámetro en el tronco. Las ramas crecen horizontalmente, su corteza es café oscuro y sus hojas verdes. (Foto: Esteban Biba/Soy502)
El 'abies guatemalensis' es de forma cónica, puede alcanzar los 35 metros de altura y los 90 cm de diámetro en el tronco. Las ramas crecen horizontalmente, su corteza es café oscuro y sus hojas verdes. (Foto: Esteban Biba/Soy502)

Los abetos -especie de la que el pinabete es parte- sólo se cultivan en el hemisferio norte y a lo largo de los siglos, en Guatemala, surgió una especie única, explica Erick Alvarado, del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP).

"Esta especie crece entre los 2 mil 400 y los 3 mil 800 metros de altura, en los bósques húmedos", dice Alvarado, y llegó a distribuirse  desde el sur de México hasta el norte de Honduras y se estima que cubría al menos 550 mil hectáreas, 1 mil 100 kilómetros cuadrados más que la extensión del departamento de Escuintla.

En 1979, cuando se realizó un estudio sobre esta planta, apenas abarcaba 710 kilómetros cuadrados de bosque natural. Fue entonces, dice Alvarado, caundo se le catalogó como una especie protegida y en peligro de extinción. "Se debió sobre todo a los cambios de uso en los suelos, el pastoreo de ganado ovino y caprino, incendios forestales y el corte de la ramilla para fabricar árboles de Navidad" apunta. "Ahora, si encima la producción de semilla es escasa, bianual y con bajo porcentaje de germinación, sólo el 12 %, era una cuestion de tiempo que comenzara a extinguirse", afirma Alvarado.

Una alternativa para salvar el pinabete

Transcurridos algunos años como una especie "protegida" con sanciones para aquellos que la cortaran y comercializaran, en 1997 surgió la Estrategia Nacional de Conservación del Pinabete, cuenta Mynor Pérez, del Instituto Nacional de Bosques (INAB), que permitiría la plantación voluntaria de pinabete para uso navideño e impondría la prohibición de explotar los bosques naturales de esa especie. Sin embargo, para 1999 se habían identificado 63 sitios, que sumaban una extensión total de 392 kilómetros cuadrados de bosque natural; y para el 2008, se reportaron 94 sitios con una extensión de 275 kilómetros cuadrados. 

"Es importante tener en cuenta que el árbol sigue gravemente amenazado y hay que protegerlo. Por ello hay que asegurarse que los productos de pinabete que se adquieran lleven marchamo que garantice que están autorizados", recomienda Pérez. Actualmente, el INAB tiene identificadas 376 plantaciones voluntarias de pinabete, en un área de 214 kilómetros cuadrados, de las cuales 118 plantaciones están registradas; lo que significa que pueden explotarse para fines navideños.

Ahora, estas plantaciones vienen a sumarse a las amenazadas extensiones de bosque natural y solo es question de tiempo para que la depredación alcance a los bosques silvestres. "El árbol es muy popular y bonito, y se presta para estas épocas. Es importante hacer conciencia de que no es mala la tradición, sino el abuso y la ilegalidad. Es más, por medio de la compra autorizada se fomenta el cultivo de nuevas plantaciones, su cuidado y uso responsable", concluye Salvador Pira.

 

 

21 de diciembre de 2013, 08:12

cerrar