Nuestra obligación moral como ciudadanos

Desde 2015, los guatemaltecos se han movilizado a favor de la honestidad. (Foto: Luis Barrios/Soy502)

Desde 2015, los guatemaltecos se han movilizado a favor de la honestidad. (Foto: Luis Barrios/Soy502)

En más de alguna ocasión los guatemaltecos hemos reflexionado sobre nuestros derechos ciudadanos, especialmente cuando alguien busca socavar la igualdad, el derecho de asociación y la libertad de emisión del pensamiento.     

Ahora bien, ¿cuándo nos hemos puesto a reflexionar sobre nuestras obligaciones como ciudadanos?

Según el artículo 135 de nuestra Constitución, cumplir y velar porque esta se cumpla, contribuir a los gastos públicos y obedecer las leyes, por ejemplo, son deberes de todos los guatemaltecos.

Cumplir con estos y otros deberes ciudadanos contenidos en nuestra Carta Magna es fundamental para el funcionamiento de nuestra sociedad. También lo es cumplir con nuestra obligación moral como ciudadanos: ser ciudadanos virtuosos.

¿Qué significa ser ciudadanos virtuosos?

Según Aristóteles, las personas somos virtuosas —de excelencia— si tenemos virtudes como la valentía, el autocontrol y la sabiduría, por ejemplo, las cuales desarrollamos por medio de nuestros hábitos.  

Por supuesto que somos “ciudadanos virtuosos” si tenemos el buen hábito de cumplir con nuestros deberes legales como miembros de la sociedad guatemalteca. Sin embargo, el cumplir con estos deberes es lo mínimo que podemos hacer. Tenemos la responsabilidad de hacer más.   

Para ser ciudadanos virtuosos debemos participar en el proceso político de toma de decisiones públicas. Necesitamos hacer que nuestra voz ciudadana se escuche. Tenemos que exigirle a nuestros gobernantes que sean honestos y transparentes, que rindan cuentas y que sean íntegros. Tenemos que exigir que las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos reflejen nuestro sentimiento colectivo ciudadano y no el de unos pocos que buscan mantener el estatus quo. 

Para ser ciudadanos virtuosos también tenemos que actuar con civilidad —es decir, con cortesía, educación y tolerancia. Necesitamos tener buenos modales. Tenemos que ceder la vía al manejar, evitar los insultos en redes sociales y ser considerados con los demás. También necesitamos respetar, aceptar y apreciar la diversidad en nuestra sociedad. Tenemos que coexistir en paz y armonía con quienes se ven, piensan y actúan distinto que nosotros —también tenemos que aprender de ellos.       

¡Cumplamos con nuestra obligación moral y seamos ciudadanos virtuosos!

Ya lo dijo el otrora presidente de Estados Unidos Andrew Johnson: “La vida de una república reside ciertamente en la energía, la virtud y la inteligencia de sus ciudadanos”.

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*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502

01 de diciembre de 2017, 13:12

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