Los "Papeles de Panamá" y el fin de una era

La mayor filtración de documentos de la historia han permitido vincular a políticos, empresarios, abogados y figuras del deporte a estructuras de evasión de impuestos. (Foto: panamapapers.icij.org)

La mayor filtración de documentos de la historia han permitido vincular a políticos, empresarios, abogados y figuras del deporte a estructuras de evasión de impuestos. (Foto: panamapapers.icij.org)

Alfonso Portillo era aún presidente de Guatemala cuando una carta, escrita en un despacho de abogados de la Plaza Obarrio, en Panamá, desató un terremoto político en Guatemala y en Panamá.

La carta contenía  una lista de ocho cuentas abiertas en bancos panameños que supuestamente pertenecían a cuatro guatemaltecos: el Presidente Portillo, el Vicepresidente Juan Francisco Reyes y su hijo y el Secretario Privado del Presidente, Julio Girón.

Esta carta detonó el escándalo "Conexión Panamá" en el año 2001. (Foto: archivo)
Esta carta detonó el escándalo "Conexión Panamá" en el año 2001. (Foto: archivo)

El escándalo irrumpió en los medios como la "Conexión Panamá". La Superintendencia de Bancos y el Ministerio Público abrieron una investigación a cargo de la abogada Karen Fischer, quien era entonces la Fiscal contra la Corrupción.

La noticia consumió mucha tinta, pero al final, no produjo un efecto concreto.

Ahora, la revelación de los “Papeles de Panamá” ha provocado revuelo mediático a nivel mundial, pero no creo que provoque agitaciones mayores en nuestros tribunales, al menos en el corto plazo. El tipo de torbellino que este escándalo anuncia es de otro tipo.

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En nuestro país hay varios casos abiertos contra personalidades de la esfera política y empresarial, acusadas de corrupción. Según indican investigadores fiscales, varias de las empresas que podrían estar involucradas en los principales procesos bajo investigación, ya están mapeadas.

Si el Ministerio Público se dedicara a investigar a la totalidad de compañías pertenecientes a guatemaltecos que se abrieron en Panamá a través del bufete de Mossack y Fonseca, sin duda saldrían a luz más anomalías.

Pero hay tanto ya en las ollas de la Fiscalía y  la CICIG, que dudo mucho que en lo inmediato veamos consecuencias directas de los "Papeles de Panamá"

Lee: Superintendencia de Bancos a la expectativa por caso "Papeles de Panamá"

Además, hay que recordar que las compañías off-shore existen porque la ley lo permite. En sí mismas, las off shore no constituyen una ilegalidad ni una práctica deshonesta. 

De la misma forma que tener una cuenta de banco en Suiza no es ilegal, tampoco lo es tener una sociedad en Panamá.

Lo que puede ser ilegal y criminal, es el uso que se le dé a estas compañías, pues claro que es delito crear un entramado de empresas de papel para lavar dinero, esconder fondos obtenidos a través de actividades criminales o de corrupción, simular actividades comerciales y evadir impuestos, entre otros.

Entérate: Revelan que Marllory Chacón usó firma panameña para lavar dinero

Ahora bien, lo que sí denota la magnitud que ha tenido la revelación de estos documentos, y la importancia que la prensa mundial le ha dado al caso, es que estamos al final de una era para el sistema financiero internacional y la forma en la que se hacen negocios a nivel global y se manejan patrimonios y capitales.

El fin comenzó el 11 de septiembre de 2001, con el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, cuando las autoridades concluyeron que las leyes de secreto bancario podían ser un obstáculo para investigar el origen de la financiación de grupos terroristas.

Luego vino la gran crisis de 2008, que puso al desnudo el fracaso de normas medulares de la regulación financiera internacional. Las consecuencias del pánico de ese octubre negro y del colapso de numerosos bancos aún se resienten hoy, entre otras razones, porque los gobiernos del mundo entero deberán pagar, por largos años, la descomunal cantidad de dinero con la que se ha hecho frente a la debacle financiera global.

En suma, con el propósito de mejorar la transparencia en los flujos financieros globales y la salud fiscal, el mundo cambió.

Hay quienes discutirán si los cambios regulatorios que se han puesto en marcha corregirán o no los problemas que nos aquejan, pero el caso es que por ahora, esos cambios globales van.

El secreto bancario, por ejemplo, está en camino de convertirse en un recuerdo del pasado, un fósil. Nos guste o no, los gobiernos y sus agencias policiales, fiscales y tributarias tendrán un acceso más pronto y  amplio a nuestras cuentas. Poco a poco, las cuentas secretas y las sociedades anónimas van en vía de desaparición: los gobiernos del mundo sabrán cuánto dinero tenemos, de dónde viene, cómo lo guardamos y en qué lo gastamos. Todo.

El sistema financiero internacional, que ofrecía opciones lícitas para manejo y protección de patrimonios y capitales, perderá muchas de sus capas. Tal vez no desaparezcan por completo, pero habrá pocos jugadores que dispongan de ese monopolio quizá reservado para un “club” cada vez más exclusivo: los billonarios de billonarios.

Ya lo veremos. Pero más que anunciar grandes campanadas de otro “jueves de CICIG”,  el asunto de los “Papeles de Panamá” anuncia un cambio de época para el sistema financiero, aquí y en el resto del mundo.

05 de abril de 2016, 09:04

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