Pasiones y fútbol: rivales no enemigos

El domingo el Clásico entre Rojos y Cremas se llenó de luto. (Foto: Nuestro Diario)

El domingo el Clásico entre Rojos y Cremas se llenó de luto. (Foto: Nuestro Diario)

La pasión es una parte integral del futbol. Los jugadores la viven en la cancha, los directivos en los palcos, los técnicos en la banca y los aficionados en las gradas. Esa misma pasión que vivimos en una chamusca en el barrio o viendo un juego del mundial.

Esa pasión es la que nos hace gritarle a un jugador nuestro en la cancha, a un contrario o especialmente a un árbitro. Nos encanta gritar e insultar. Es parte de esa pasión mal dirigida. La pasión en el futbol estuvo, está y estará siempre. Pero, pasión no debe ser sinónimo de violencia. Violencia es una forma irracional de resolver nuestras diferencias.

Mucho había tardado en que ocurriera una muerte directamente vinculada al futbol. Hemos tenido incidentes, solo esta temporada, en estadios como el Mario Camposeco, Israel Barrios, Revolución, Del Monte, Marquesa de la Ensenada, Cementos Progreso. Hubo heridos pero hasta ahora no había habido un muerto. Pudo haber sido rojo, chivo, sancarlista, herediano o serpiente, pero fue crema.

Fue un joven de 17 años que hoy cumpliría 18. Kevin Díaz (Nivek Zaid) era un patojo como muchos que además tenía pasión por un equipo; los cremas.

Todos somos responsables de alguna forma de su muerte. Todos seremos responsables de las próximas muertes. Especialmente sino tomamos dos tipos de precauciones. La primera tiene que ver con posibles represalias. Si, sus amigos juran venganza. Sus amigos no van a averiguar quién fue, van a cobrar esa cuenta a algún rojo. Debemos evitar que estos patojos (fácilmente identificables en las redes sociales) actúen por mano propia.

Todos somos responsables de alguna forma de su muerte. Todos seremos responsables de las próximas muertes. Especialmente sino tomamos dos tipos de precauciones. La primera tiene que ver con posibles represalias
Quique Godoy

La segunda preocupación debe ser cómo prevenimos de aquí en adelante que esta pasión se convierta en violencia. Esa responsabilidad pasa por los medios, especialmente aquellos de color, que incitan violencia escondida en identidad y hombría falsa. Que envalentonan a los jóvenes mientras ellos se escudan entre multitudes y los medios que los contratan por la audiencia que generan.

La responsabilidad está en los directivos que deben actuar con más firmeza con las mal llamadas barras bravas (que pretenden imitar a las argentinas) operando como maras con sus clicas. 

La responsabilidad también está en las autoridades de futbol, tanto de las ligas (no tarda en pasar en otras categorías) como de la federación. Debemos establecer protocolos para los juegos de alto riesgo como lo manda FIFA. Verificar la infraestructura, planes de contingencia y medidas de sanción para los que incumplan.

En el corto plazo considero que la etapa de finales debe jugarse sin aficiones del equipo contrario como una medida temporal en lo que se establecen los mecanismos y controles que permitan disminuir el riesgo de que esto vuelva a suceder. Esto debe ir de la mano con la investigación exhaustiva para dar con los asesinos y sus incitadores.

No puede ni debe quedar impune este asesinato. Si, yo se que murieron probablemente 14 personas más ese día (muchos de ellos jóvenes entre 15 y 24 años como Kevin) pero el impacto de un acto como este obliga a actuar con rapidez y firmeza. Tal como sucedió con el caso de las hermanas del INCA.

Descanse en paz Kevin y que su muerte tenga un propósito que sea evitar más sangre derivada de la pasión y el fútbol. El fútbol es pasión, alegría, entretenimiento y sobre todo no deja de ser un juego. Rivales No Enemigos.

Dios los bendiga y les recuerdo que toda la gloria, la honra y el honor son siempre para Jesús.

28 de abril de 2014, 09:04

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