Danilo Briones, el peluquero de los santos

El oficio al que se dedica Danilo Briones no tiene nombre. Es tan particular y está tan olvidado que ninguna persona se ha preocupado por buscarle uno. Ni él mismo, a pesar de los desvelos y las jornadas de trabajo en su taller, que se alargan hasta por 16 horas.

“Hay días, en esta época del año, en los que duermo solo cuatro horas”, dice, mientras sostiene una delgada aguja en la mano. Sentado frente a un gran espejo y rodeado de cabello, Briones se pasa los días tejiendo las pelucas, hechas con pelo 100% natural, que lucen las imágenes de los santos que salen en procesión.

“No tenía contemplado dedicarme a esto”, recuerda el artesano. No sabe exactamente cuándo comenzó. Había terminado su Licenciatura en Diseño Editorial y trabajaba como bailarín y cantante cuando la inquietud por este oficio lo alcanzó.

De un momento a otro, Briones se empezó a dedicar a tiempo completo a confeccionar cabelleras para las más grandes hermandades de la ciudad capital. “Llegué al punto de decirle a mi manager: 'Mira, ya no voy a poder seguir asistiendo a eventos porque ya no me da tiempo de ir a los ensayos'”, comenta.

Se clasifican todos los cabellos por tono. (Foto: Jesús Alfonso/Soy502)
Se clasifican todos los cabellos por tono. (Foto: Jesús Alfonso/Soy502)

Una tradición familiar

María del Carmen de Bolaños solía hacer, en los años 70, pequeñas pelucas de pelo natural con las que decoraba a sus santos. Ella dejó por años su particular arte hasta que decidió transmitir sus conocimientos. De sus cinco hijos y 25 nietos, Briones fue el elegido para preservar las técnicas de la abuela.

En la adolescencia comenzaron las enseñanzas, con el fin de mejorar la apariencia de las imágenes de la familia, y años de trabajo han llevado a Briones a trascender en este mercado que según él estaba muy desatendido.

Sus trabajos han acompañado a los cortejos procesionales de la Recolección, Candelaria, Santo Domingo, Beatas de Belén, San Francisco, El Calvario, entre muchas otra. Incluso a hecho trabajos para hermandades en El Salvador, Honduras y Costa Rica. “Las personas les gusta lo que hago y he llegado lejos por el apoyo de la gente”, dice Briones.

No es por el dinero

Cada pieza le toma a Briones cuatro meses para que esté terminada y en promedio utiliza el pelo de unas 6 a 7 personas para una Virgen Magdalena, y entre 3 y 4 para un Jesús Nazareno. Todo el cabello le es donado.

Las cabelleras son tratadas con sustancias naturales para realzar el brillo. (Foto: Jesús Alfonso/Soy502)
Las cabelleras son tratadas con sustancias naturales para realzar el brillo. (Foto: Jesús Alfonso/Soy502)

Briones dice que su trabajo va más allá que la de un artesano o un artista, no se considera ninguno de los dos. Lo único que tiene claro es que siente una gran satisfacción cada vez que ve una de sus creaciones en un Santo. “Este trabajo me permite vivir de hacer algo que me gusta mucho y me apasiona. Mucho más que la cantidad de plata que pueda ganar, sino me permite ser feliz”, dice.

22 de marzo de 2016, 10:03

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