Plan familiar para emergencias y catástrofes: ¿ya tienes uno?

Las piscinas son lugares de riesgo. Demasiadas familias han perdido niños que se caen al agua en un instante de descuido. (Foto: papiblogger.com).

Las piscinas son lugares de riesgo. Demasiadas familias han perdido niños que se caen al agua en un instante de descuido. (Foto: papiblogger.com).

“…Noté un grupo de gente en el lado opuesto a donde yo estaba, me dirigí ahí, cuando vi a Natalia -mi hija- en el suelo; me pareció muertecita aunque a ciencia cierta no creía lo que veía. La palpé, estaba fría, sus labios que eran rosaditos, estaban morados. Su piel, pálida, pálida. El estómago excesivamente hinchado, se convulsionaba por la aplicación de la respiración artificial. No sabía qué hacer. De pronto me vi revisando mi vida y me sentí totalmente inútil...”

Recuerdo haber tenido 6 años de edad cuando mi hermana de 2 años se ahogó en la piscina infantil de un complejo residencial del Pacífico: las suites del Likin, un popular destino de entretenimiento familiar durante los años 80’s. Mis papás entraron en pánico. Mi mamá recurría a la oración, consolándonos mientras yo veía su rostro abatido por la angustia de no saber si mi hermana resucitaría o no luego de haber pasado varios minutos bajo el agua.

Siempre es buena idea que por lo menos alguien de la familia haya tomado un curso de primeros auxilios y sepa cómo reaccionar en una emergencia. (Foto: cruzroja.blogspot.com).
Siempre es buena idea que por lo menos alguien de la familia haya tomado un curso de primeros auxilios y sepa cómo reaccionar en una emergencia. (Foto: cruzroja.blogspot.com).

Por lo general las emergencias o catástrofes naturales llegan sin previo aviso, sin advertencia y sin un plan de acción establecido anticipadamente por la familia. Raras veces pensamos en qué hacer en caso de que suceda un evento lamentable en que la familia no se encuentre reunida o alerta a la situación.

Una emergencia, catástrofe o hecho lamentable puede suceder de varias formas: accidentes caseros como incendios, quemaduras con agua o químicos, intoxicaciones, golpes, ahogo, etc..; hechos catastróficos de origen natural como terremotos, inundaciones, erupciones volcánicas, etc.; y hechos relacionados con ambientes o agentes externos como un accidente automovilístico, robo, ataque a mano armada, atropellos, secuestro, pérdida de ubicación en multitudes, etc.

Todos estos eventos pueden suceder en tu familia en cualquier momento de forma inesperada. Para evitar que te tomen desprevenido, es importante crear un plan de acción básico para que todos los miembros de la familia puedan seguir un protocolo de acción y resolución inmediata.

Si quieres hacer un plan de acción, puedes partir de los siguientes consejos.

1. Tus contactos: crea una lista de contactos clave para comunicarte. Puede ser el padre y la madre de familia, dos hermanos o dos tíos, un vecino y un conocido cercano a la familia. Elige a uno de estos miembros de la lista -que sea siempre el mismo- con quién te comuniques inmediatamente para informarle e indicarle tu ubicación y tu estado en ese acontecimiento. Si tienes hijos en edad preescolar, asegúrate que se aprendan el número de memoria. De igual forma infórmale a este contacto acerca de tu plan de acción para que sepa que será el primer contacto en caso de emergencias. Si el primer contacto de tu lista no responde, pasas al segundo que hayas elegido en prioridad.

2. Comunícate: en caso te encuentras en peligro inminente, enviar un mensaje de texto a esa persona elegida será más rápido y accesible que hacer una llamada, de esta forma también evitarás congestionar las líneas telefónicas en caso de una catástrofe masiva.

3. Punto de reunión: es importante definir o localizar el punto de encuentro en caso de un evento de gran magnitud o si fuera necesario evacuar el hogar o lugar en que se encuentren ubicados. Elige un sitio que sea seguro y accesible, pero sobre todo asegúrate de saber a dónde ir y cómo llegar.  Estos lugares pueden ser desde un árbol fuerte y robusto en caso de inundaciones, una plaza en caso de terremoto o bien un lugar público en caso de un evento crítico entre multitudes. Si tienes niños en edad preescolar, enséñales a ubicarse a través de un mapa, enséñales con una “X” en dónde se ubican regularmente y con una “O” el punto de reunión, de esta forma indícales cómo pueden llegar del punto “X” al “O” estableciendo una ruta.

4. Salidas de emergencia: define las áreas de salida de tu hogar en caso de incendio, inundación o terremoto, por lo regular estas salidas no necesariamente tienen que ser la “puerta principal”. Localiza también las áreas de salida en caso te encuentres en un edificio público/privado o en un centro comercial, ya que son lugares concurridos y las salidas comunes pueden estar bloqueadas en una eventualidad crítica.

5.  Kit de emergencias: no olvides preparar objetos básicos a la mano para momentos de evacuación inesperados, tales como una linterna de baterías, un suéter o una cobija térmica, una mochila con alimento básico y agua, baterías extras y algún dispositivo para comunicarte como un celular o un radio de baterías.

6. Primeros auxilios:  asegúrate que algún miembro de tu plan de acción reciba un curso básico de primeros auxilios para quemaduras, respiración artificial, resucitación, ahogo, toxicología y más. Mantén a la mano los números de teléfono de centros asistenciales cercanos, así como bomberos, paramédicos y el médico de la familia.

7. Asaltos: en caso de hechos violentos tales como un ataque o asalto a mano armada, es importante conservar la calma y en cierta forma no resistirse a las instrucciones del agresor, ya que probablemente solo esté buscando obtener algo como dinero o un objeto de tu pertenencia. En caso seas víctima de un ataque, es importante retomar el punto 1 tan rápido te sea posible y continuar con el protocolo.

8. En el extranjero: la emergencias llegan y nos sorprenden a todos sin importar el lugar en que nos encontremos. Por ello, si vas a salir de viaje, es importante también diseñar un plan de acción temporal. Considera los puntos anteriores y además define cómo pedir ayuda en caso de que en el lugar que visitas no se habla tu mismo idioma. Lleva un tarjeta con tu información básica y agrega los teléfonos de emergencia como consulados y embajadas para reportar tu ubicación.

Si tratas de seguir los puntos anteriormente definidos, podrás obtener resultados más inmediatos y disminuir la crisis que se precipita en momentos de emergencia, aquellos que nos bloquean la mente y nos impiden reaccionar con coherencia por la falta de preparación.

Hoy mi hermana Natalia tiene ya casi 30 años de edad: es médico de profesión y aquella historia sólo la recuerda por los testimonios de quienes vivimos la angustia. Hoy repaso varias veces los puntos anteriormente detallados, con el afán de no volver a pasar por una crisis similar a la que vivieron mis papás.

29 de abril de 2014, 23:04

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