El plan para sacar a Taracena y tumbar la reforma constitucional

La "vieja política" busca sacar a Mario Taracena de la Presidencia del Congreso y retomar la Junta Directiva. (Foto: Alejandro Balán/soy502).

La "vieja política" busca sacar a Mario Taracena de la Presidencia del Congreso y retomar la Junta Directiva. (Foto: Alejandro Balán/soy502).

El presidente del Congreso, Mario Taracena, está, en estos días de elección de Junta Directiva, en el lugar que prefiere: en medio de los reflectores, dando entrevistas y derrochando capacidad para puyar a sus enemigos con esa lengua filuda que tiene.

Para lo diputados de la vieja guardia, que son mayoría, Taracena es el candidato a derrotar.

Esos congresistas no quieren, ni de broma, otro período liderado por Taracena, quien se inauguró en la Presidencia del Congreso haciendo pública la planilla de la institución, denunciando prebendas y haciendo compromisos públicos en aras de la transparencia.

La estrategia de los diputados que adversan al hombre que durante años ha ostentado el mote de “loco”, tiene un doble propósito. El primero consiste en retomar la Junta Directiva o al menos, iniciar cambios que les permitan lograr ese objetivo. El segundo, en manejar los cambios legislativos planteados por la crisis de 2015, en especial, las reformas constitucionales presentadas a principios de octubre, para evitar que la lucha contra la corrupción pase a más.

La propuesta de reformas constitucionales se presentó el 5 de octubre. (Foto: Wilder López/Soy502).
La propuesta de reformas constitucionales se presentó el 5 de octubre. (Foto: Wilder López/Soy502).

Lo lógico sería pensar que el primero de estos objetivos es el táctico, y el segundo, el estratégico.

Pero como en el mundo de la “vieja política” las cosas suelen funcionar al revés, no es así.  

Para los diputados, el movimiento más importante es quitar de en medio a Taracena, tan impredecible y locuaz, y lograr una Junta Directiva más moldeable a sus intereses. Los cambios legislativos, comenzando con la reforma constitucional --que deberían incidir realmente en la estructura y la gestión del poder--, vienen después. Y esto es así, en ese orden, porque ya encontraron una salida ad hoc para el embrollo sustantivo.

Formas más, formas menos, la vieja guardia política ya decidió que no va a dar la batalla por los cambios a la constitución. No de frente, al menos.

El diputado de FCN Nación, Edgar Ovalle, se compromete con la propuesta de reformas constitucionales. ¿Pose o realidad? (Foto: Wilder López/Soy502)
El diputado de FCN Nación, Edgar Ovalle, se compromete con la propuesta de reformas constitucionales. ¿Pose o realidad? (Foto: Wilder López/Soy502)

Según me cuentan, el plan es decir que sí a los cambios en el pleno y aprobarlos con una reverencia hasta el suelo, dirigida a los actores que han decidido invertir su capital político en esa apuesta: la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), la comunidad internacional y varias organizaciones sociales, en especial las emergentes tras la crisis de 2015.

Por detrás, esos mismos diputados, con ayuda de muchos alcaldes, están dispuestos a movilizar a sus bases para que  triunfe el “no” a las reformas constitucionales en una eventual consulta popular y  propinarle así una sonora derrota a los actores que abanderan la lucha contra la corrupción.

Para ello, contarían con recursos de los sectores más conservadores de la sociedad, como sucedió con las fallidas reformas de 1999.

Con eso resuelto ya de antemano, se entiende que el quid del momento no sea la aprobación de las reformas –eso, según la “vieja política”, ya está arreglado—sino quién se sienta en la Junta Directiva del Congreso para manejar las apariencias y las crisis de gobernabilidad que puedan venir.

Retomar la Junta Directiva del Congreso y sustituir a Mario Taracena son los objetivos principales de la "vieja política". (Foto: Alejandro Balán/Soy502).
Retomar la Junta Directiva del Congreso y sustituir a Mario Taracena son los objetivos principales de la "vieja política". (Foto: Alejandro Balán/Soy502).

Los congresistas están enfrascados en generar los consensos necesarios para colocar a la Junta Directiva que mejor les permita “hacer como que hacen”, mientras montan el escenario para poner contra las cuerdas a la CICIG, el Ministerio Público et. al..

Dicen que cuando explican su plan, a estos diputados de la vieja guardia les brillan los ojos: ya se sienten como Álvaro Uribe después del “No” en Colombia.

Para quienes aspiramos a ver cambios reales después de los acontecimientos de 2015, la pregunta es cómo rescatar el proceso ante el plan de la “vieja política”.  Taracena, claro está, no es un ningún angelito: tiene su pasado y sus pecados y si acaso, supo alinearse a los nuevos vientos políticos. Resulta vital que quien le suceda tenga ese mismo olfato y sepa navegar sin titubeos en medio de tormentas de gobernabilidad y crisis políticas de calado.

Lo que no se puede permitir es que los diputados se salgan con la suya en su intención de frenar los cambios legislativos que se plantearon desde 2015. Si eso ocurre, se habrán apuntado una victoria decisiva en la lucha infame por restaurar los poderes de las mafias en el reino de la impunidad.

17 de octubre de 2016, 16:10

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