Polarización = paralización

¿Se polarizará Guatemala otra vez con un juicio en contra de militares retirados? (Foto: Wilder López/Soy502)

¿Se polarizará Guatemala otra vez con un juicio en contra de militares retirados? (Foto: Wilder López/Soy502)

Arde Troya. En Guatemala se giran órdenes de captura contra 16 militares que, según el Ministerio Público, están involucrados en desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, masacres y crímenes de lesa humanidad. Entonces, estallan las redes sociales, se encienden los programas de debate, se prenden las conversaciones en círculos familiares y se agitan las tertulias de oficina.

Afloran de nuevo las profundas divisiones que nos devoran cada vez que mencionamos el horroroso conflicto armado que durante 36 años impuso su funesto tambor de tragedia. Es el juicio a Ríos Montt, de nuevo. Pero recargado.

Salen a luz los peores demonios. Los mitos. Las medias verdades. El debate de si al Ejército de aquella época le debemos de estar “eternamente agradecidos” porque no somos Cuba, o si lo debemos considerar nuestro peor enemigo por haber acabado con poblaciones enteras sin discriminación de género ni edad. En este país matamos a niños de brazos. A madres que intentaban salvarlos desesperadamente. A jóvenes. A intelectuales. A campesinos. A profesionales. La carnicería fue generalizada. La sangre corría a borbotones. Y aunque hubo dos bandos en conflicto, la mayoría de las víctimas jamás empuñó un arma. Aunque armas haya habido de sobra.

No es fácil enfrentar las consecuencias de la guerra. Y menos cuando los odios surgidos por el conflicto se extienden durante décadas, como es el caso de Guatemala. En países como Argentina, Sudáfrica y el vecino El Salvador han ensayado con diversas fórmulas para resolver eso. Que sí la amnistía, mediante una Ley de Reconciliación Nacional. Que si instalando comisiones de La Verdad. Que si perdonando parejo. Que si ofreciendo disculpas públicas. Un poco de aquí y un poco de allá. Pero con el paso de los años queda claro que ninguna receta funciona para todos. Y que la única respuesta, la única reparación, es la justicia.

Lo difícil, el verdadero reto, es entender que la señora de la balanza con una venda en los ojos no tiene ideología. Pero en un país ideologizado hasta la médula este concepto parece imposible de comprender. Por otra parte, adolecemos de un desconocimiento profundo de qué paso en realidad en este país durante esos horrorosos 36 años. No se han hecho las suficientes películas o documentales acerca de esas atrocidades. Decidimos barrer las cenizas, colocarlas debajo de la alfombra y pasar a otra cosa. El problema es que, como hemos visto, el viento levanta la alfombra y hace volar las cenizas. Sucedió durante el proceso conducido contra Efraín Ríos Montt. Personas que durante décadas habían mantenido una cordial relación dejaron de hablarse o de respetarse. Y está ocurriendo de nuevo ahora. Arde Troya. Pero la única manera de apagar el incendio es esta. Es mediante procesos judiciales. Para unos y para otros. Justicia para todos. Lo demandan las víctimas que jamás empuñaron un arma y que no tenían como defenderse. 

 

 

07 de enero de 2016, 18:01

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502
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