Portillo se prepara para reír de último

La defensa de Portillo no cabía de felicidad al explicar la estrategia tras la confesión del ex presidente: sí, el ex mandatario ha aceptado que recibió dinero de Taiwán y lo lavó en bancos estadounidenses, pero es probable que a cambio de ello reciba una pena abreviada y recupere pronto su libertad. (Foto: EFE).

La defensa de Portillo no cabía de felicidad al explicar la estrategia tras la confesión del ex presidente: sí, el ex mandatario ha aceptado que recibió dinero de Taiwán y lo lavó en bancos estadounidenses, pero es probable que a cambio de ello reciba una pena abreviada y recupere pronto su libertad. (Foto: EFE).

La defensa del ex presidente Alfonso Portillo estaba exultante ayer, tras explicar los detalles del acuerdo alcanzado con la Fiscalía de Nueva York, por medio del cual el ex presidente se reconoce culpable de recibir sobornos de Taiwán, pero obtiene a cambio una reducción en la pena a purgar. 

La confesión le permite salvar cara a los fiscales, pero sólo un poco. El equipo acusador inició el proceso blandiendo la espada por tres casos diferentes de corrupción --los millonarios fondos desviados del Crédito Hipotecario Nacional y el Ministerio de la Defensa y cinco cheques girados por la Embajada de Taiwán a favor del ex mandatario-- pero se vieron obligados a cerrarlo con una negociación que sólo atañe al último caso, el más modesto de los tres, pues implica apenas 2.5 millones de dólares.

El 24 de mayo de 2013 fue extraditado Alfonso Portillo a Estados Unidos, en aquella fecha se encontraba recluido en el Centro Médico Militar. (Foto:AFP)
El 24 de mayo de 2013 fue extraditado Alfonso Portillo a Estados Unidos, en aquella fecha se encontraba recluido en el Centro Médico Militar. (Foto:AFP)

La extradición del ex presidente siempre me llamó la atención. Bien sabemos que el famoso Pollo Ronco no es el único presidente que ha hecho de las suyas en el poder. Si los Estados Unidos se dedicaran a perseguir a cuanto político pecador existe en América Latina, no les alcanzarían ni los abogados ni las cárceles.

Ahora, tras la confesión de Portillo y su casi seguro retorno a Guatemala, mi extrañeza se acrecienta. ¿Cómo es posible que la justicia norteamericana se haya echado a la espalda la extradición de un ex presidente sin tener la certeza de que obtendría una condena sonora y ejemplar? 

Porque si nos vamos a los hechos, a Portillo le salió barato su viaje a Nueva York, por mucho que los fiscales quieran vender su confesión como un éxito.

Si Portillo regresa, no tendrá ninguna causa pendiente en Guatemala. Aquí se le absolvió para apurar su extradición. (Foto: EFE)
Si Portillo regresa, no tendrá ninguna causa pendiente en Guatemala. Aquí se le absolvió para apurar su extradición. (Foto: EFE)

El 23 de junio sabremos qué condena le impone el juez a Portillo, pero los escenarios que se barajan desde ya le son favorables. Sus abogados creen que gracias al tiempo que ya purgó en la cárcel, lo más probable es que se le impongan pocos meses adicionales y se le obligue a restituir los 2.5 millones, que no deben constituir ni de lejos una parte sustantiva de su patrimonio.

A ello hay que agregar que la justicia guatemalteca absolvió al ex presidente para catalizar la extradición. En otras palabras, cuando Portillo regrese, no tendrá causas pendientes. 

Los taiwaneses tienen bien comprado el silencio de los factores de poder, pues durante años han repartido dádivas entre políticos, empresarios y periodistas.
Dina Fernández
, columnista

Hasta aquí, los más perjudicados por el escándalo serán los diplomáticos taiwaneses pues la confesión de Portillo expone sin ambajes la diplomacia "de chequera" que han ejercido en la región desde la guerra fría. 

Lo normal sería que estos “regalitos” de la embajada de Taiwán generaran una ola de indignación, no sólo en Guatemala sino en Centroamérica, donde se han dado varios casos similares. Sin embargo, es poco probable que ocurra: los taiwaneses tienen bien comprado el silencio de los factores de poder, pues durante años han repartido dádivas entre políticos, empresarios y periodistas.

Queda en evidencia esta forma burda de hacer política exterior, pero ese no es un tema que encienda a las masas.  La liberación de Portillo, en cambio, sí despertará mucho interés, porque den por hecho que si el ex presidente regresa, no lo hará para encerrarse en una biblioteca. 

Alfonso Portillo es un animal político. Esto me lo reiteraron ayer dos amigos y consejeros cercanos del ex presidente: Gabriel Orellana y Edgar Gutiérrez, ambos ex cancilleres del FRG.

En cuanto a la confesión de sobornos, no cabe siquiera soñar que esa admisión de culpa le afecte. No le importó a la gente que confesara dos homicidios, ¿qué le va a importar que recibiera cheques que además fueron girados a su nombre?

La interrogante entonces es a quién apoyará Portillo en la campaña de 2015. Recordemos que en la elección pasada un anuncio de radio suyo, grabado desde la cárcel, bastó para darle una bancada a la UCN de Mario Estrada.

No hace falta una bola de cristal para imaginar a los presidenciables de 2015 cortejando a Portillo a cambio de una palmadita en el hombro o una palabra amable. ¿Y si la ambición fuera alguna candidatura, tal vez una diputación, una alcaldía? Ni lo anticipemos porque varios de los candidatos actuales podrían quedar paralizados de éxtasis. Y eso significa solo una cosa: que se abrirán las billeteras y los espacios.

Irónicamente, la Fiscalía de Nueva York ha emitido un pronunciamiento donde reparte felicitaciones por el excelente trabajo realizado. ¿Excelente para quién?

18 de marzo de 2014, 22:03

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