La presidenta de Brasil juega sus últimas cartas para evitar juicio

 Este lunes es el inicio de dos semanas cruciales en la batalla de la presidenta por conservar su mandato. (Foto: AFP)

 Este lunes es el inicio de dos semanas cruciales en la batalla de la presidenta por conservar su mandato. (Foto: AFP)

El abogado general del gobierno de Dilma Rousseff presentará este lunes los argumentos finales de su defensa ante la comisión parlamentaria que evalúa el pedido de juicio para destituirla, en el inicio de dos semanas cruciales en la batalla de la presidenta por conservar su mandato.

 Ministro de Justicia hasta finales de febrero, José Eduardo Cardozo se dirigirá al grupo formado por 65 diputados de diferentes partidos. La comisión abrirá después cinco sesiones de debate antes de votar su parecer, no vinculante, alrededor del 11 de abril.

La responsabilidad pasará entonces al plenario de la Cámara de Diputados, que votará días después si envía o no el pedido de juicio político al Senado. Para que el proceso continúe es necesario el apoyo de dos tercios de los diputados, 342 votos, de lo contrario será archivado.

Eso significa que Rousseff, cuyo principal aliado de la coalición de gobierno se unió la semana pasada a la oposición, puede tener apenas días para captar votos y salvar su mandato.

En plena negociación en los bastidores políticos, se espera que la presidenta anuncie próximamente una reforma ministerial y de otros cargos gubernamentales a cambio de apoyos en el Congreso.

Además, el Supremo Tribunal Federal (STF) podría pronunciarse en breve sobre si autoriza el polémico nombramiento del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva como jefe de su gabinete.

El carismático exgobernante (2003-2010) es crucial para movilizar las bases izquierdistas y como negociador de una coalición anti-impeachment, pero su entrada en el gobierno fue bloqueada por el STF después de que la oposición denunciara que intentaba obtener así inmunidad para evitar ser detenido en el marco de una investigación por corrupción vinculada al caso Petrobras.

"Esta semana será cuando ambos lados jugarán todas sus cartas con fuerza y harán sus movimientos", valoró a la AFP Gabriel Petrus, analista de la consultora Barral M Jorge Associados.

Manifestantes muestran su apoyo a Rousseff. Estas manifestaciones no han sido tan numerosas como las que solicitan su renuncia. (Foto: AFP)
Manifestantes muestran su apoyo a Rousseff. Estas manifestaciones no han sido tan numerosas como las que solicitan su renuncia. (Foto: AFP)

Contra las cuerdas

Rousseff está acusada de maquillar las cuentas públicas, un cargo que muchos expertos consideran relativamente débil para derivar en una destitución.

Aunque esta exguerrillera izquierdista durante la dictadura militar (1964-1985) también está bajo el fuego de una severa recesión económica y el megaescándalo de corrupción en Petrobras. Con tan solo el 10% de aprobación popular y limitada por un Congreso en rebeldía que no aprueba sus medidas, Rousseff está cada vez más contra las cuerdas.

Pero quienes trabajan por apartarla del poder también enfrentan serias acusaciones. El vicepresidente Temer, convertido esta semana en un peligroso rival de la mandataria, ha sido mencionado por varios implicados en el fraude a la petrolera estatal, aunque por ahora no enfrenta ninguna acusación.

En caso de que Rousseff fuera finalmente destituida, el ahora opositor Temer asumiría la presidencia hasta el final del mandato en 2018.

Más complicada aún es la situación del jefe de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, enemigo frontal de la mandataria y quien aceptó en diciembre abrir un pedido de impeachment en su contra.

El poderoso legislador fue acusado el año pasado por la Fiscalía de haber recibido al menos cinco millones de dólares en sobornos procedentes de la red corrupta que desangró a la petrolera estatal.

Polarización

Mientras la crisis política alcanzaba su fase más aguda, masivas protestas opositoras recorrieron el país pidiendo la salida de Rousseff, al tiempo que la izquierda respondía concentrando a cientos de miles de personas, aunque lejos de alcanzar los números históricos de las marchas pro-impeachment.

 

04 de abril de 2016, 16:04

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