Presidente, en la CC no puede equivocarse

El presidente Jimmy Morales nombró a los Gobernadores Departamentales. Ahora debe nombrar a los magistrados a la CC. (Foto: Archivo/Soy502)

El presidente Jimmy Morales nombró a los Gobernadores Departamentales. Ahora debe nombrar a los magistrados a la CC. (Foto: Archivo/Soy502)

Señor Presidente Jimmy Morales,

Han pasado más de 40 días desde que usted juró como presidente. En realidad son casi 60. Pero le hablo de 40, porque para usted la cifra debe ser simbólica. Ya pasó su primera cuarentena en el desierto y ahora sabe que el trago amargo no termina ahí. Le esperan cuatro años más, en los que deberá avanzar en esa tierra árida y solitaria del poder, donde o se impone o sucumbe.

La segunda semana de marzo será clave para definir el rumbo de su Presidencia y del futuro inmediato de Guatemala. Le competen ahora a usted dos nombramientos trascendentales, quizá los más importantes que usted haga a lo largo de su mandato: designar a dos magistrados, titular y suplente, para la Corte de Constitucionalidad.

Esas dos personas que usted tiene el poder de elegir, integrarán el tribunal que resuelve, en última instancia, los conflictos más importantes de la sociedad guatemalteca. 

No sé si usted ya dimensionó la magnitud de su responsabilidad, pero el devenir político de Guatemala se juega en la elección de la CC y usted tiene la posibilidad de inclinarlo a favor o en contra de la población que reclama justicia.

Presidente, usted es hijo de los “140 días de primavera” de 2015. Usted está sentado en Casa Presidencial gracias al proceso que estalló el 16 de abril del año pasado e invadió las Plazas del país bajo un mismo grito, el que exige decencia en la administración pública.

En los primeros dos meses de su gestión, usted no le ha dado respuesta a la ciudadanía que decidió creerle que usted no sería “ni corrupto ni ladrón”.

En su gabinete de ministros nombró a personas cuestionadas. Su bancada en el Congreso salió, descaradamente, a comprar diputados.

Se demoró casi dos meses en designar a los 22 gobernadores del país. Los anunció a media noche, como si se tratara de una acción furtiva y oscura, y en el listado nuevamente aparecieron personas cuestionables.

Después de semejantes resbalones, no se puede dar el lujo de fallar en el nombramiento de los magistrados de la CC. Le queda esta oportunidad para demostrar su independencia política y su voluntad de promover el cambio.

Usted puede elegir a dos juristas conservadores, afines a usted ideológicamente, pero irreprochables. Deben ser reconocidos por su integridad y estar respaldados por una trayectoria sólida, con méritos profesionales indiscutibles. Es muy importante que sean abogados que puedan tomar decisiones independientes, no tibias ni serviles.

En estos nombramientos, el país se juega el futuro y usted, la credibilidad. Y perdone que se lo diga, pero ya empezó mal este proceso, desde que declaró que no va a transparentarlo porque la ley no lo obliga. ¿Ahora sólo se siente usted sujeto a la letra de la ley, no a lo que dictan las buenas prácticas? 

El abogado que usted nombró en conferencia de prensa, José Luis González Dubón, hace unos días, no es un buen candidato y la sola mención de su nombre contradice lo que usted ofreció en campaña.

Antes de ser electo, usted incluso dijo que prorrogaría el mandato de la Comisión Internacional Contra la Impunidad, CICIG, por seis años. ¿Ahora quiere nombrar como magistrado en la CC a una de las personas que encabezó la oposición más férrea a la CICIG? Por favor, necesitamos que usted sea coherente.

De igual forma se menciona que, corre y va de nuevo, estaría usted dispuesto a nombrar al sempiterno Alejandro Maldonado Aguirre. ¿En serio? No ha habido mejor garante de la "vieja política" que él. Si usted lo nombra, sería de nuevo una contradicción entre lo que usted promete y lo que hace.

Guatemala NO se merece una CC que traicione el clamor de la Plaza, ese clamor que lo hizo a usted Presidente. 

Por eso es que no puede equivocarse. No puede nombrar a figuras grises, cuyo único mérito radique en compadrazgos o cercanías partidarias. Tampoco puede nombrar a traficantes de influencias, a defensores de oficio de sectores cuestionados, a personajes turbios o gatilleros con bufete. Nadie, de ese parque de dinosaurios.

En este tema no hay segundas oportunidades, Presidente. No caben las “sorpresas” ni los experimentos fallidos.  

Dentro de las listas de candidatos, las públicas y las que han circulado de forma privada, se han mencionado abogados que llenan de sobra el perfil. Aquí le menciono tan solo a los más evidentes:

  • Marco Antonio Antonio Villeda, el valiente juez de extinción de dominio, honesto, debió ser electo como titular en el Colegio de Abogados
  • Alejandro Balsells, respetado constitucionalista, honesto, el mejor postulado en la lista del Congreso
  • Mario Estuardo Archila, libertario y creyente, honesto, el mejor en la lista de la Corte Suprema
  • Claudia Escobar, conservadora, creyente, de armas tomar y con experiencia en la judicatura
  • Ana María Rodríguez Cortez, excelente juez y magistrada, honesta y sin titubeos
  • Gabriel Gómez y Gabriel Medrano, intachables ex magistrados de la Suprema, probados en el servicio público
  • Anabella Morfín, abogada vertical, probada en el servicio público
  • Jordán Rodas y Mynor Par, honestos, buenos candidatos en la lista del Consejo Superior Universitario

Ellos son solo algunos. Candidatos hay: usted no está obligado a elegir a personajes impresentables, grises o los garantes eternos del podrido "estatu quo".

Los magistrados que usted nombre, revelarán cuál es su auténtica esencia y cuál es el legado histórico que quiere dejar. 

Medítelo: acciones como esta son las que cuentan, las que pueden empujar su liderazgo o lo hunden.

De usted depende, Presidente. Usted dice si cambiamos, si nos ahogamos en lo mismo o si usted se suma a las fuerzas del abismo.

07 de marzo de 2016, 13:03

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