Carta a mi tía Helena, migrante en Rhode Island

Son muchas las guatemaltecas que se van a Estados Unidos en busca de una mejor vida para ellas y sus hijos. (Foto: Esteban Biba/soy502)

Son muchas las guatemaltecas que se van a Estados Unidos en busca de una mejor vida para ellas y sus hijos. (Foto: Esteban Biba/soy502)

Tenía algún tiempo de no escribirte. Sabrás perdonar la distancia, pero no es indiferencia, es puro despiste. Pasa que a los guatemaltecos se nos olvida, en el día a día, que ustedes están allá echando punta por nosotros, y que de plano a ustedes no se les olvida eso, o no tanto, digamos. Pero acá está tu sobrino escribiéndote para recordarte y pedirte unos favores.

Por acá las cosas siguen más o menos como las dejaste. Cuando tú te fuiste Serrano Elías era presidente, y creéme que la sensación actual se ha de parecer mucho a la de aquellos años. 

Jimmy, me dijiste, es un buen tipo, porque ustedes lo conocían allá en Estados Unidos por sus giras de chistes de televisión, de esos que tanto te gustan. Pues por la última conversación que tuvimos, veo que ya te diste cuenta que el comediante es pésimo presidente y todo apunta a que tampoco es un buen tipo. “Alguien con valores no se esconde”, me dijiste por teléfono, y yo me lo guardo para la vida. 

Cuando te fuiste Arzú ya armaba su feudo, y helo ahí, 30 años después, en el trono. Recuerdo siempre al tío Javier, que le fascinaba decir frente a las visitas “ahorita vengo, voy al trono”, pues más o menos en ese mismo trono anda el alcalde.

Todos son iguales tía, dicen que dan la cara pero no dejan que los investiguen, como si no tuvieran toda la maquinaria para defenderse en juicio. Que les manchan el honor dicen, claro, como si huir y esconderse usando casaca shuca fuera honorable. Y vieras, la gente dice, ahí dejalos, no les pongás coco. Pero nel, por eso te escribo.

Vos y yo sabemos, tía Helena, todo lo que te ha costado estar allá: años de años de trabajar sin descanso en situaciones durísimas. Rhode Island no es Nimajuyú, ni para bien ni para mal. Ustedes se fueron buscando una mejor vida para ustedes y para nosotros. 

Estos ingratos que nos gobiernan solo piensan en ellos. En cambio ustedes, “los migrantes”, sostienen este país, desde allá.

Sabés tía, esos dolaritos que mandan ustedes los convierten en el más grande poder económico del país que no sea el Cacif, la corrupción o el narco. Ustedes sostienen el presente, y eso no es poco, y por eso te escribo, para agradecerte y para pedirte que le digás a cuanto guatemalteco encontrés allá trabajando que ustedes también son la fuerza de cambio de este país que los corruptos se quieren quedar.

Ustedes, tía, tío, mamá, hermano, abuela, sobrino, hija, son una de las más grandes fuerzas políticas del pueblo, por eso te pido que escuchés mi reclamo y corrás la bola. Sin ustedes no vamos a salir de esta.

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17 de octubre de 2017, 07:10

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