Reflexiones sobre la paradoja de Fermi y la vida en otros planetas

El universo tiene cien mil millones de estrellas. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen)

El universo tiene cien mil millones de estrellas. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen)

El Universo es muy grande, tan sólo en nuestra galaxia se estima que hay cien mil millones de estrellas.

Lea bien: no son cien millones sino ¡cien mil millones de estrellas! Se estima que cada estrella tendrá entre uno a diez planetas, con lo que podemos contar hasta un billón de planetas en la galaxia, y si sabemos que hay por lo menos cien mil millones de galaxias en el universo, el número de planetas en el universo es de cien mil trillones.

Una vez establecido este hecho, es válido plantear la pregunta de si seremos la única civilización con inteligencia en el cosmos. La ecuación de Drake es una herramienta creada por el astrónomo Frank Drake para estimar el número de civilizaciones en la galaxia. Esta fue mejorada hace algunos años por la ecuación de Sara Seager, una astrónoma especializada en exoplanetas que busca la misma respuesta.

La ecuación de Sara Seagar estima el número de civilizaciones que podrían existir en la galaxia. (Foto: Sam Odgen, cortesía Edgar Castro Bathen)
La ecuación de Sara Seagar estima el número de civilizaciones que podrían existir en la galaxia. (Foto: Sam Odgen, cortesía Edgar Castro Bathen)

Pero un momento... La gente de ciencia que ha dedicado pensamiento a este tema, se da cuenta de que hay algo que no cuadra, una contradicción aparente y es la siguiente. Si hay tantísimos planetas y si en muchos de ellos pudo haber florecido la vida, ¿por qué no vemos el espacio cundido de viajeros extraterrestres? ¿por qué no han venido a presentarse o a conquistarnos? ¿Por qué no se ha detectado ni una señal de radiocomunicaciones extraterrestres en 40 años de escuchar a las estrellas?

Una paradoja es una contradicción aparente, un juego de contradicciones que aparentan no tener solución. Un ejemplo es la paradoja del hotel infinito, donde un hotel de infinitas habitaciones se llena con infinitos huéspedes, pero puede aceptar más, porque, aunque esté lleno, es infinito.  

Se llama “paradoja de Fermi” a una pregunta que hizo Enrico Fermi -Premio Nobel de Física 1938-, a sus colegas durante un descanso, en 1950, cuando trabajaban en Los Álamos, en el proyecto Manhattan. Estaban comentando una publicación sobre ovnis que había aparecido en un periódico local, cuando de pronto Fermi dijo: “¿dónde está todo el mundo?”. Los demás entendieron que Fermi estaba preguntando sobre los extraterrestres, pues no se veían por ningún lado.

Fermi había ganado el Premio Nobel por su demostración de la existencia de nuevos elementos radiactivos producidos por la irradiación de neutrones. Era muy respetado y si hacía una pregunta, valía la pena discutirla. Según él, si hubiera civilizaciones inteligentes en la galaxia ya deberían estar aquí, porque habrían conquistado todos los planetas. Pero como no están, concluyó que no existen o se han autodestruido.

Enrico Fermi, Premio Nobel de Física de 1938. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen).
Enrico Fermi, Premio Nobel de Física de 1938. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen).

Sus partidarios asumen que cualquier civilización avanzada buscaría nuevos recursos y colonizaría su propio sistema estelar y luego los circundantes. Estimaron -quién sabe sobre qué bases- que el tiempo que tardaría una civilización en colonizar la galaxia sería de unos 50 millones de años, un tiempo relativamente pequeño a escala geológica.

Por otra parte, los críticos de esta paradoja contraatacan diciendo que las civilizaciones extraterrestres pueden existir, pero no ser invasivas.  Asimismo, podrían no usar radio para comunicarse. O podría ser que usaran una esfera de Dyson, que, en teoría, es una envoltura alrededor de una estrella, creada para guardar toda su energía. Podría ser que los recursos sean limitados incluso para una civilización avanzada y por eso no han llegado hasta aquí. También podría ser que deliberadamente no se comuniquen con otros seres por temor o autoprotección. Otro argumento muy lógico sería que su tecnología sea incompatible con la nuestra o que no hayan desarrollado tecnología como la que conocemos.

Así imaginan los artistas posibles civilizaciones extraterrestres. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen).
Así imaginan los artistas posibles civilizaciones extraterrestres. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen).

La paradoja de Fermi ocurrió hace 66 años, cuando el hombre no había llegado a la Luna, ni se habían descubierto planetas extrasolares. Hoy, la comunidad científica ha cambiado de mentalidad. Se sabe que hay miles de planetas alrededor de otras estrellas. Algunos de ellos podrían estar habitados. ¿El hecho de que no estén aquí lo descarta? ¡No! Sería como descartar que hay esquimales en el Polo Norte porque nunca hemos visto ninguno en Guatemala.

La vida no necesariamente es un fenómeno excepcional. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen).
La vida no necesariamente es un fenómeno excepcional. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen).

Mi opinión, si usted me permite expresarla, es que la vida no es un fenómeno excepcional, como creemos hasta hoy, sino un evento común en el universo a una determinada escala. Sabemos que vivimos en un planeta común y corriente, que gira alrededor de una estrella común y corriente, y todo apunta a que la vida no es un fenómeno único, sino que florece en millones de planetas.  Esa es mi proyección ponderada.

01 de agosto de 2016, 08:08

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