A rezar por decreto

El movimiento Guate Ora realizó jornadas de oración en la Corte Suprema de Justicia y otros edificios públicos, para rezar por la idoneidad de los gobernantes. (Foto: Wilder López, Archivo/Soy502)

El movimiento Guate Ora realizó jornadas de oración en la Corte Suprema de Justicia y otros edificios públicos, para rezar por la idoneidad de los gobernantes. (Foto: Wilder López, Archivo/Soy502)

Del mismo ingenio creador detrás de Hagamos la Biblia nuestro caminoviene ahora la insólita secuela “Oremos todos juntos ya”. Sí. El Congreso vuelve a las andadas. Los Padres de la Patria parecieran no tener idea de lo que implica la separación de Iglesia y Estado, aspecto fundamental de cualquier república que se respete.

En 2015, cero y van dos. ¿País laico? Menos mal. Hace unos meses,  el diputado Marvin Osorio, de Lider, presentó una iniciativa de ley que pretendía que todos los niños en edad escolar leyeran el Libro Sagrado. Y, hace unos días, el legislador unionista Leonel Soto Arango presentó otra que pretende instaurar un Día Nacional de la Oración”. Por decreto.

Las razones esgrimidas por Soto Arango parecen un calco de las argumentadas por Osorio. El primero afirmó: “Creemos que solo Dios puede solucionar esta crisis”. Hacía referencia a la “falta de valores, irrespeto a la vida, a la propiedad privada y a la pacífica convivencia en el país”. El segundo, en su momento, también se refirió a la pérdida de valores y como estos se traducían en violencia. Como si se hubiesen puesto de acuerdo. Como si abordar las causas estructurales que hay detrás de estos fenómenos no fuesen parte de las responsabilidades del Congreso.

Yo creo en el poder de la oración. En este espacio ya me confesé  creyente. Soy de las que va a misa cada semana. Asimismo, en octubre voy en peregrinación a rezar el Rosario, y se me paraliza la vida cuando arranca Semana Santa por las procesiones. Pero también creo, con la misma firmeza, en el derecho a no creer. O a creer en otra cosa. Y, sobre todo, estoy convencida de que nadie tiene derecho a imponer absolutamente nada cuando se trata de cuestiones de Fe.

La propuesta de la “Ley del Día Nacional de la Oración”, en su artículo 2, establece que “todas las Iglesias” (el primer sábado del año) “y todas sus denominaciones deberán realizar los actos espirituales o religiosos que permitan exaltar la oración como medio de clamor y comunicación con Dios de manera generalizada”. Como lo entiendo, en esta iniciativa no solo obligamos a todos a sumarse, sí o sí. También pareciera que pretendemos chantajear al Supremo para que nos escuche. Y lo hace.  Pero no por tonterías como las de algunos diputados que, en su inmensa capacidad de no hacer nada,  pretenden que Dios nos haga milagros, por decreto.

 

25 de noviembre de 2015, 18:11

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502
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