Pasó una vez pero no pasará dos: la seguridad se volvió extrema

Sin duda, los hechos ocurridos la semana pasada, cuando dos jovencitas agredieron a la Vicepresidenta Roxana Baldetti, han hecho mella en la Secretaría de Asuntos Administrativos y de Seguridad (SAAS), encargados de brindar seguridad al binomio y altos funcionarios del Gobierno. 

Este día, ingresar a la sala donde se llevaría a cabo la entrega de resultados del Informe Regional sobre Desarrollo Humano, basado en el tema de la Seguridad, era algo así como pasar los controles de un aeropuerto internacional.

“Nadie entra sin anotarse” se escuchó decir a una voz masculina que se oía agitada; era el guardia de la SAAS que a paso acelerado trataba de inspeccionar que no hubiera error alguno.

En el escenario, ubicado en el tercer nivel de un hotel de la zona 10, el Subsecretario de la ONU, Heraldo Muñoz, presentaría ante el presidente Otto Pérez el segundo Informe Regional de Desarrollo Humano titulado Seguridad Ciudadana con Rostro Humano.

Las mujeres asistentes al evento tuvieron que vaciar hasta la más mínima bolsa o recipiente de maquillaje que portaban para que los guardias, que utilizaban guantes blancos, revisaran minuciosamente sus pertenencias.

La orden: evitar el  ingreso al recinto de  algún objeto que pudiera representar peligro para la seguridad de los funcionarios que ahí se encontraban.

Curiosamente, el informe que sería presentado habla acerca de los efectos que tiene la violencia en el ciudadano y en una conferencia de prensa, el Subsecretario declaró que los pobres están desprotegidos “los ricos se protegen no solo con guardias privados sino con muros”, expresó.

Con la nueva estrategia de seguridad implementada por la SAAS, el número de guardias aumentó para cumplir, como dice la misión de la entidad, ser el “equipo élite que garantiza la seguridad al Presidente y Vicepresidente”.

 

20 de enero de 2014, 11:01

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