El significado de la renuncia de Vladimir Aguilar

El magistrado de la CSJ Vladimir Aguilar renunció a su puesto luego que se le cuestionara por su presunta implicación en el caso TCQ. (Foto: Alejandro Balan/Soy502)

El magistrado de la CSJ Vladimir Aguilar renunció a su puesto luego que se le cuestionara por su presunta implicación en el caso TCQ. (Foto: Alejandro Balan/Soy502)

No sé cuáles fueron las razones que motivaron al abogado Vladimir Aguilar a renunciar a su posición de magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), pero hizo bien al tomar esta decisión.

En Guatemala, muchos funcionarios han sido acusados de cometer canalladas y en vez de apartarse del puesto mientras aclaran su situación, hinchan el cuero y someten a las instituciones de gobierno a un desgaste innecesario.

La actual CSJ asumió hace 18 meses en medio de los mayores cuestionamientos al proceso de elección de magistrados de toda la era democrática.

La Corte de Constitucionalidad (CC) resolvió avalar el resultado de esas elecciones, pese a que existían muchos indicios de que se habían cometido graves anomalías y que el Organismo Judicial (OJ) corría el riesgo muy real de caer en manos de auténticos delincuentes.

Las denuncias presentadas a partir del año pasado en contra de tres magistrados de la CSJ –Douglas Charchal, Blanca Stalling y Vladimir Aguilar-- ponen en evidencia que esas voces de alarma que fueron desoídas no eran producto de una imaginación calenturienta sino de pactos que en realidad ocurrieron y que dejaron a la justicia guatemalteca a merced de muchas personas que no eran idóneas. Algunas, incluso, estarían vinculadas con las mafias que han cooptado al país y su inconfesable misión sería la de garantizar impunidad a malhechores de diverso plumaje: desde capos políticos y empresariales, hasta jefes del hampa.

Por eso es correcto que Vladimir Aguilar haya presentado su renuncia en vez de arrastrar en el lodo, una vez más, la credibilidad del OJ, mientras se dilucida su situación legal.

Bien harían los magistrados Douglas Charchal y Blanca Stalling de tomar el ejemplo de Aguilar y afrontar su responsabilidad en los hechos que se les imputan.

Resulta increíble, por ejemplo, que el magistrado Charchal se queje de que sus hijos puedan ser víctimas de "bullying" y no diga una sola palabra del daño que él ya le ocasionó a la credibilidad del OJ, desde que el ex secretario de la Vicepresidencia, Juan Carlos Monzón, lo involucró en el caso TCQ.

Lo que los guatemaltecos esperaríamos de alguien como Charchal o Stalling, que representan la más alta autoridad de un Organismo de Estado, es que piensen primero en el país y luego en su parentela.

Sería muy saludable para el OJ que Charchal y Stalling siguieran los pasos de Aguilar y acataran las múltiples solicitudes que existen para que presenten su renuncia.

Sin embargo, lo que se escucha de ellos es lo opuesto. En lugar de dimitir, este par de joyas vociferan ante sus colegas que nadie los sacará del Palacio de Justicia y que primero están dispuestos a encadenarse al edificio que a salir voluntariamente.

Lástima que este par de magistrados estén considerando darle trabajo a los herreros de Gerona en vez de dar un paso al costado y promover, con un último gesto de dignidad, que nos sumemos con seriedad al diálogo por la Reforma de la Justicia.

Ahora que tres magistrados de la Corte Suprema de Justicia podrían encontrarse en el banquillo de los acusados tal vez entiendan que esta nefasta historia, la de la toma de las Cortes por las fuerzas de la oscuridad sujetas a los caprichos del momento político, no debería repetirse nunca más.

 

16 de mayo de 2016, 07:05

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