Sin planes para las Trumpadas

México y Centroamérica no están preparadas aún para la administración Trump. (Foto archivo, Soy502)

México y Centroamérica no están preparadas aún para la administración Trump. (Foto archivo, Soy502)

El presidente Jimmy Morales siempre ha sido cercano a los migrantes, a quienes considera aliados naturales pues sabe que fueron instrumentales para su victoria electoral.

Por eso extraña que después del triunfo del republicano Donald Trump, el mandatario guatemalteco y su gobierno no estén haciendo un esfuerzo mayor por tenderle la mano a los guatemaltecos en Estados Unidos, en especial a los indocumentados.

Hasta ahora, la administración se ha contentado con decirles que “no están solos”, y rogarles que “no tengan miedo”.

Bonito consuelo para las un mil 500 personas adicionales al día que están llamando, desesperadas, al Call Center de Cancillería, para preguntar qué pueden hacer si “la migra” se pone más pesada. 

Es obvio que la victoria de Trump tomó por sorpresa al gobierno guatemalteco. En eso, no son los únicos culpables: la llegada de Trump al poder asombró a políticos, analistas y medios de comunicación en todo el mundo.

Lo malo para Guatemala es que cerca de un millón y medio de connacionales viven en Estados Unidos, muchos de ellos sin papeles, y la economía misma del país depende de las remesas que los migrantes envían. En ese contexto, es grave que pasen los días y el gobierno no logre articular una actitud más proactiva. 

Para calmar los ánimos, el Canciller Carlos Morales dice que Trump ha moderado su discurso. El funcionario también comenta, esperanzado, que a lo mejor el mandatario electo no cumple con sus promesas de campaña, como la mayoría de políticos. 

Sería más responsable considerar otros escenarios. Algunas de las personas que Trump ya designó para ocupar cargos influyentes --como el departamento de justicia, que será responsabilidad del Senador de Alabama Jeff Sessions—destacan por haber adversado la migración desde hace años. Se les señala de racistas y de apoyar a los grupos que defienden la supremacía blanca.

Lee también: Trump le apuesta a la mano dura y el conservadurismo

El senador Sessions ya fue candidato una vez para ser juez federal, durante la administración de Ronald Reagan. En ese entonces, cuando los vientos republicanos y conservadores soplaban fuerte en Washington, fue descartado por señalamientos de racismo. Ahora, treinta años después, será el hombre encargado de supervisar la justicia en Estados Unidos.

Hace años, mi papá me dio un sabio consejo para medir a los hombres: “no te fijés en lo que dicen, sino en lo que hacen”. Los primeros nombramientos de Trump no contradicen la retórica de campaña, sino que la refuerzan. 

Por ahora, el Canciller ha adelantado que ya están preparando una lista de abogados pro bono, redes de iglesias y organizaciones que podrían defender a los migrantes si la cosa se pone seria. Además, se ha reunido con los cancilleres de la región para decidir cómo enfrentar juntos el desafío.

Ojalá sean buenos esos abogados migratorios. Si Obama deportó a más de 200 mil guatemaltecos en ocho años, yo me estaría preparando para ver eso multiplicado.

En los últimos días, ha habido una encerrona de alto nivel entre las Cancillerías de Centroamérica y México. De esa reunión debería salir un plan bien articulado para hacerle frente a una administración hostil en la Casa Blanca con mucha estrategia. Hay que recordar que en Washington hoy no están los jugadores acostumbrados y al parecer, ya no están vigentes tampoco las mismas reglas de la diplomacia. 

22 de noviembre de 2016, 11:11

cerrar