La historia de Almita, quien renació como una flor al vencer al cáncer

La vida puede cambiar en un segundo. Mientras todo transcurría con normalidad, disfrutando de buena salud, viendo a sus hijos cumplir sus metas y gozando de un matrimonio estable, Alma Rivera tuvo que enfrentar el mayor reto de su vida: vencer al cáncer. 

Yo misma, palpándome el pecho izquierdo me encontré una bolita que efectivamente era cáncer
Alma Rivera
, sobreviviente cáncer

Todo empezó el 28 de febrero de este año, cuando Alma tomaba una ducha aprovechó para hacerse un auto examen de cáncer en los pechos y de inmediato sintió una pequeña protuberancia extraña en el seno izquierdo, preocupada y asustada comprendió que empezaría un proceso difícil pero que tenía motivos para luchar.

El 3 de marzo, Alma visitó a un médico que confirmó que sufría de cáncer de seno. Se le programó una serie de exámenes para evaluar su cuerpo y determinar en qué etapa se encontraba la enfermedad. 

Como primer paso del tratamiento, Alma fue sometida a una lumpectomía, que es una cirugía de conservación de mama. En esta operación se extirpa parte del tejido mamario pero se conserva la mama en su mayor parte.

Luego empezó con el duro proceso de las quimioterapias, las cuales debía aplicarse durante 18 viernes seguidos. Con un suspiro, Almita, como le dicen sus familiares y amigos, recuerda lo doloroso que fue vivir cada uno de estos días.

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“Las mujeres somos muy valientes, lo que nos duele más es hacer sufrir a las personas que están a nuestro alrededor”, afirma Alma. Algunos días, después de las quimioterapias tenía unos síntomas que describe como "extraños y simplemente dolorosos". Además, también sufrió por la idea de perder el cabello, las cejas y las pestañas.

“Al mes exacto del tratamiento se empezó a caer mi cabello y de inmediato decidí hacer un cambio en mi look y aprender a usar algunos pañuelos en mi cabeza”, explica. 

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Luego de finalizar las quimioterapias, Alma inició el proceso de 17 radioterapias, que aunque es un tratamiento menos doloroso que ya le señaló la luz al final del túnel. Siete meses después de este largo camino, los médicos le informaron a Alma que es una mujer sana de nuevo, pero debe tener un control cada tres meses durante un año.

Hay una solución para el problema, hay un camino de esperanza que se puede tornar, es largo pero a veces no resulta tan difícil como lo imaginamos
Alma Rivera
, sobreviviente cáncer

Almita quiere que su testimonio sirva para que otras mujeres pierdan el miedo de tocarse y poder detectar cualquier anomalía a tiempo para que pueda tratarse.  

“Vencer el cáncer es como ver a una flor renacer. Lo más duro de todo este proceso fue recibir un diagnóstico en el momento que más saludable me sentía. También es importante fijarse en los niveles de la vitamina D, ya que esta fue la causa de mi cáncer”, afirma la sobreviviente quien siempre ha llevado una vida sin vicios y con mucho ejercicio.

19 de octubre de 2016, 07:10

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