Sobrevivientes de Dacca cuentan su testimonio tras ataque armado

Sobrevivientes relatan el terror que vivieron durante ataque un armado en una panadería en Dacca, la capital de Bangladesh. (Foto: www.lavanguardia.com) 

Sobrevivientes relatan el terror que vivieron durante ataque un armado en una panadería en Dacca, la capital de Bangladesh. (Foto: www.lavanguardia.com) 

El pasado viernes, siete hombres entraron en la panadería artesanal Honey, ubicada en Dacca la capital de Bangladesh y dispararon indiscriminadamente gritando “Dios es grande”. 

El ataque dejó a 20 personas muertas, además seis de los atacantes murieron luego de ser abatidos por las autoridades. Entre las víctimas mortales se encuentran nueve italianos, siete japoneses, uno de la India, dos de Bangladesh y un ciudadano estadounidense de origen bengalí. 

Algunos sobrevivientes recordaron el terror que vivieron durante el ataque, tal es el caso de Hasnat Karim, quien había llevado a su familia para celebrar el octavo cumpleaños de su hijo más joven, Rayan. 

En el lugar también se encontraba Faraaz Hossain quien platicaba con dos amigos Abinta Kabir y Tarishi Jain, todos estudiantes estadounidenses pero que se encontraban visitando a su familia en Bangladesh.

Por su parte Makoto Okamura, que pronto se casaría, cenaba con seis ciudadanos japoneses, mientras que Simona Monti, con siete meses de embarazo se disponía a regresar a Italia para dar a luz y se estaba despidiendo de unos amigos. 

De estas historias, las únicas que continuarán serán las de Karim y su familiares, puesto que el resto perdió la vida en el ataque. 

Escape peligroso

Diego Rossini, un camarero que se dirigía a la cocina cuando se inició el tiroteo, huyó por las escaleras junto a otros empleados que conocían bien el local. El camarero saltó hacia la azotea de un edificio vecino y se lesionó la columna vertebral por lo que tuvo que quedarse allí durante horas. 

El camarero Shumon Reza también saltó y sobrevivió, mientras que un grupo de empleados se encerró en un baño que estaba siendo utilizado para almacenar harina y levadura.

Uno de los empleados conocido como Miraj, se escondió en una esquina y fue descubierto. "Todo el mundo se escapó, pero tu no pudiste hacerlo", le dijo uno de los hombres armados. "Eso significa que Dios quiere que mueras".

Miraj fue puesto en una silla y le ataron bombas y granadas de gas a su alrededor para servir como escudo humano. 

Musulmanes y no musulmanes 

Los musulmanes fueron separados y se les dio comida y agua, mientras que el resto que no eran musulmanes fueron degollados  y sus fotografías publicadas en internet en los sitios afiliados a ISIS. 

* Con información de cnnespanol.cnn.com

04 de julio de 2016, 14:07

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