Sonidos que salvan el futuro de la juventud

Es sábado por la mañana, decenas de turistas pagan su entrada para conocer el Convento de la Merced, en Antigua, y al ingresar escuchan algunas notas desafinadas que se escapan por los pasillos de la antigua edificación.

Tres jóvenes sentadas frente a la fuente, afinan sus violines, junto a ellas dos niñas estiran las cuerdas de guitarras que superan el largo de sus brazos, los turistas sacan sus cámaras o telefónos inteligentes para retratarlos y siguen con su recorrido. 

El profesor Francisco Linares marca con el teclado el ritmo para los estudiantes de marimba, quienes preparan un popurrí de canciones para una presentación. Mientras tanto Edwin Ruiz, otro profesor, organiza a los niños y niñas que están sentados a lo largo de los pasillos del convento, para tocar una canción tradicional de Rusia.

Tres veces por semana y los sábados, estas imágenes se repiten. La asociación Sonidos Para la Vida trabaja con más de 700 jóvenes en riesgo en el departamento de Sacatepéquez y Guatemala. 

Según la describen sus fundadores Edwin y Francisco, la asociación es un esfuerzo por alejar a la juventud de los peligros de la delincuencia e influencias negativas. Ambos profesores pertenecieron a la Orquestina Mercedaria, y aseguran que la música les cambio la vida. 

La asociación Sonidos Para la Vida ha realizado varios conciertos en la Antigua. (Facebook)
La asociación Sonidos Para la Vida ha realizado varios conciertos en la Antigua. (Facebook)

"La música me permitió crear una carrera profesional, tener una familia y ser feliz, esto quiero replicarlo a la juventud de Sacatepéquez y Guatemala", indicó Francisco. Las metas de Sonidos Para la Vida no tienen límites: quieren compartir su programa de enseñanza musical en escuelas y comunidades donde no se tenga acceso a ningún tipo de manifestación artística.

"Enseñamos música clásica, rock, marimba, cualquier género en el que los jóvenes puedan desenvolverse y ser felices", mencionó Edwin, mientras afina un violonchelo junto a una alumna. 

Por las "aulas" de estos dos dedicados profesores han pasado decenas de niños, niñas y jóvenes en riesgo. Ambos aseguran que sin esta oportunidad, muchos de los alumnos y alumnas hubiesen tenido un futuro sombrío. 

Francisco explicó la forma en que la asociación funciona: "trabajamos gracias a las donaciones, en efectivo o en instrumentos, incluso cuerdas de violínes o guitarras usadas nos sirven, para alguién esto puede ser un estorbo, pero en Sonidos Para la Vida puede ser la oportunidad para que 10 jóvenes al día aprendan música".

En la actualidad la asociación tiene varios núcleos en todo el país, como la Orquestina Mercedaria, la Escuela Municipal de Música de Jocotenango, Niños de Camino Seguro, en el relleno sanitario de la zona 3 capitalina, la Escuela Rural Mixta de San Mateo, Milpas Altas y la Asociación Los Patojos, entre otras.

Si usted quiere ayudar a Sonidos Para la Vida, puede ingresar aquí e informarte de cómo hacerlo. 

Esta semana Sonidos Para la Vida dio instrumentos en la Asociación Los Patojos en Jocotenango. (Facebook)
Esta semana Sonidos Para la Vida dio instrumentos en la Asociación Los Patojos en Jocotenango. (Facebook)

19 de marzo de 2014, 16:03

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