El sorpresivo Nobel para la promesa de la paz

El presidente de Colombia Juan Manuel Santos, es el sexto latinoamericano que acepta el Premio Nobel de la Paz. (Foto: EFE)

El presidente de Colombia Juan Manuel Santos, es el sexto latinoamericano que acepta el Premio Nobel de la Paz. (Foto: EFE)

Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, ha sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz apenas cinco días después de que en su país triunfara, por estrecho margen, el “no” a los términos establecidos en los Acuerdos de Paz suscritos con las FARC el 26 de septiembre de este año. 

La decisión del Comité de Oslo ha sorprendido a propios y extraños, precisamente porque se había descartado por completo la posibilidad de que ello ocurriera y todas las apuestas estaban centradas en los Cascos Blancos, los tres mil voluntarios de Siria que se dedican, desde hace dos años, a rescatar a las víctimas que quedan atrapadas en los escombros provocados por explosiones en las áreas más afectadas por la guerra civil que ha destrozado a este país del Medio Oriente. 

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Los de Noruega, sin embargo, sorprenden de nuevo. No es la primera vez. En ocasiones anteriores también han premiado a personas y organizaciones por el potencial que tienen los esfuerzos que realizan para pacificar algún rincón del planeta. De hecho, uno de los galardones más cuestionados de los últimos años fue el entregado a Barack Obama en 2009 por dar al mundo “esperanzas de un futuro mejor” (así de vago). Y tanto Ytzhak Rabin, Shimon Peres y Yasser Arafat fueron premiados en 1994 por su "contribución histórica al proceso de paz en Medio Oriente sustituyendo la guerra y el odio por la cooperación", lo cual, 22 años después, sigue siendo una quimera. 

A  Santos se le premia “por sus decididos esfuerzos por acabar con más de 50 años de guerra civil” y el Comité Nobel dijo además que esperaba que el galardón le diera “fuerza para seguir con su tarea de lograr la paz”. El ex mandatario colombiano Álvaro Uribe, uno de sus principales opositores y a quien seguramente no le cayó en gracia este reconocimiento, lo felicitó por Twitter dejando claro, eso  sí, su deseo de que “conduzca a cambiar acuerdos dañinos para la democracia”. El país, en términos generales, recibió con alegría la noticia y el consenso generalizado es que el premio insufla nuevos aires al proceso. 

  • POR SI NO LO SABÍAS: 

Santos, y el resto de políticos, fuerzas beligerantes y ciudadanía en general, tienen el tiempo en su contra. El cese al fuego con las FARC estará vigente hasta el 31 de octubre. El mandatario colombiano tiene una cita con la historia el 10 de diciembre, cuando deberá viajar a Oslo para recibir oficialmente la medalla que lo acredita como el sexto latinoamericano que acepta esa distinción (su antecesora más reciente: Rigoberta Menchú, en 1992). El sueño de millones es que, ese día, esa medalla no se le otorgue a la promesa de la paz. En nombre de los más de 200 mil muertos y 6 millones de desplazados internos, que así sea. 

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502

07 de octubre de 2016, 16:10

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